jueves, 9 de julio de 2009

Monseñor Jaime Roitman

Monseñor Jaime Roitman no es un personaje olvidado por la historia, sino ignorado por ella.
No existen precisiones sobre la fecha y lugar de su nacimiento. Algunos biógrafos, a quienes se ha consultado, dijeron carecer de datos y de interés en buscarlos. Otros ni siquiera respondieron la consulta. Llamativamente todos coincidieron en algo: nunca supieron de su existencia.
Vagos indicios, de ningún modo confirmados, permiten suponer que monseñor Roitman pudo haber nacido en Éfeso o en Aleppo alrededor de 1350.
Otra versión asegura que su natalicio fue el 21 de agosto de 1942 en la ciudad de Tacuarembó. El pueblo uruguayo se opone tenazmente a ésta teoría y sostiene que nació en Toulouse.
Historiadores de poca monta, que acompañan sus investigaciones con documentos probatorios tan endebles como la partida de nacimiento original y fotocopia autenticada del DNI, insisten tozudamente en que monseñor Jaime Roitman vio la luz en Buenos Aires en abril de 1957.
De todas formas, la versión mas aceptada es la que asevera que Roitman es un personaje ficticio, un seudónimo utilizado por cobardes que no se animaron a firmar sus textos con sus verdaderos nombres. Fundamentan esta creencia en lo extraño que resulta confrontar las fechas de algunos de sus escritos, que van desde el primigenio ¨ Guarda, se viene el Mesías ¨, ensayo profético del año II a. c., hasta la crónica del partido Nueva Chicago 3 Real Madrid 1 jugado en Bélgica el 12 de marzo de 2039.
Se hallaron los tres renglones de su nota ¨ Diálogo con el Teniente Coronel Juan Bautista Azopardo, a bordo de la goleta Invencible, en febrero de 1811¨, cuyas dos primeras líneas corresponden al título y la tercera a la firma del autor, pues es bien sabido que Roitman y Azopardo no se dirigían la palabra por un viejo asunto de polleras. También se dio con el más antiguo ¨ Entrevista con el emperador chino Jin-Tsung ¨, de 1315, que se transcribe por primera vez en su versión completa, a continuación: ¨ Os pido, Alteza Imperial, que disculpéis mi absoluto desconocimiento de vuestra lengua ¨ y luego de tres hojas en blanco, Roitman firma al pie.
Estas reliquias históricas contrastan con su emotivo renunciamiento de julio de 2002 publicado en las cartas de lectores de La Nación, en la que monseñor Jaime Roitman declara: ¨ A todos aquellos que no se han comunicado conmigo para proponerme que acepte ser candidato a Gobernador les informo, sin importar el partido político al que pertenezcan, que por motivos personales me veo imposibilitado de aceptar dicha postulación ¨.

Los intentos literarios de monseñor Jaime Roitman se vieron frustrados tempranamente por la ácida y lapidaria crítica de un minúsculo grupo que, si bien no era influyente, estaba integrado por la totalidad de sus lectores.
Su obra más importante, ¨ Explicación minuciosa del sentido de la vida ¨, fue un manifiesto de dos hojas escritas de un solo lado y con letra grande que se extravió en la noche de los tiempos. Sin embargo hay quien asegura que el valioso original llegó a manos de Jorge Luis Borges, quien lo utilizó para encender la chimenea una fría mañana de invierno.
Paul Hagner, inmigrante irlandés analfabeto ligado a fuerzas revolucionarias, sostuvo que Jean Paul Sartre escribió ¨ El ser y la nada ¨ basándose en el trabajo de Roitman. Lamentablemente, Hagner murió en un neuropsiquiátrico sin explicar el porque de su afirmación.

El reconocido lexicólogo sueco Lars Erik Svensson dio por casualidad con algunos escritos de Roitman. Se trataba de dos cuentos breves bastante aburridos (uno de ellos inconcluso) y de una carta de tres párrafos que monseñor enviaba a su hermana menor desde Praia de Augas Santas, donde pasaba unos días de vacaciones
Este último documento sí podría ser considerado como fundamental en la historia de la comunicación humana, pues Roitman encuentra una manera original de encabezar su misiva, fórmula nunca utilizada hasta entonces y que luego sería plagiada por miles de escritores. Se transcribe solamente el extraordinario comienzo de dicha esquela, pues el resto carece de interés: ¨ Querida Sara, desde estas hermosas playas te envío estas líneas…¨.
Svensson, poseedor de una inteligencia fuera de lo común, supo que el hallazgo era trascendente. Sin embargo intuía que había algo extraño en estas anotaciones y estaba empeñado en descubrirlo.
Si los cuentos eran elementales y la carta carecía de toda belleza, ¿por que volvía a leerlos una y otra vez? ¿qué extraña fascinación ejercían sobre él? ¿qué era eso que no encajaba en los relatos? ¿dónde había dejado el sacacorchos?
El lexicólogo estaba convencido de que los viejos manuscritos escondían un enigma y se propuso develarlo. Sabía que la resolución del acertijo estaba ante sus ojos, pero le resultaba imposible descubrirla.
Dedicó siete años de dura labor a encontrar una explicación y cada vez tenía mayores certezas de que algo raro había en las notas.
Durante ese tiempo, obsesionado con la tarea, Svensson perdió su trabajo, su familia y los pocos amigos que tenía. Su situación económica se volvió insostenible y su salud se deterioró gravemente.
Solamente la fiel Dolores, su vieja nodriza mejicana, lo visitaba de tanto en tanto y sería ella quien finalmente lograría inspirarlo para desentrañar el misterio.
Svensson comprendió que la respuesta no estaba en los textos sino en lo raro que resultaba esa firma de un nombre judío antecedido por una jerarquía eclesiástica, cuando la anciana mujer le dijo, mientras acomodaba los papeles del escritorio: Lars, es la primera noticia que tengo de un cura judío, es raro...no?. Fue entonces que Svensson entendió todo, sonrió, le acarició tiernamente la cabeza, besó su frente y se disparó en la sien.
Nunca se comprobó si Roitman fue en verdad monseñor. En realidad, como quedó dicho, nada de Roitman fue comprobado. Ni siquiera él mismo.
Hoy, gracias al avance tecnológico, éste nuevo medio recibe las recopilaciones que monseñor Jaime Roitman realizara a lo largo de su vida. Se trata de obras de autores tan inéditos y desconocidos como él.
Es también posible que encontremos aquí los cuentos, crónicas, notas, cartas, reportajes y recetas de cocina que éste genio ignorado ha legado a la humanidad.
Finalmente, nos despedimos con una de las frases preferidas de monseñor, que lamentablemente ha sido usurpada y vaciada de contenido por un conductor televisivo: ¨Chau¨.