sábado, 26 de septiembre de 2009

El Inventor ignorado, por Ornella Di Cesaris

Poca gente ha sido tan prolífica como Roberto Anconetani.
Don Roberto trabajó toda su vida como sastre, pero su verdadera vocación era la creación de elementos que mejoraran la calidad de vida de las personas. Todo el tiempo estaba imaginando cosas nuevas.
Lamentablemente y por diferentes motivos, sus inventos no alcanzaron a perdurar en el tiempo. No obstante ello, se torna inevitable recordar a este prohombre al que la historia se negó a hacer justicia (aunque muchos intentaron reparar ese error ajusticiándolo). Parece increíble que exista un minúsculo grupo de personas que ignore la obra de Anconetani, ya que la mayoría desconoce directamente su existencia.
El primer registro de un invento perteneciente a nuestro fértil pensador, está ligado a los fósforos ignífugos, que no servían para encender fuego pero, como contrapartida, tenían una duración ilimitada que los volvía prácticamente eternos.
Otro trabajo extraordinario fue la creación de la tinta irreversiblemente invisible: nunca podía leerse lo escrito, pero no manchaba los puños de las camisas. Dejó de producirse por la misma razón que otro de sus notables inventos, el agua deshidratada: algunos inescrupulosos vendían los envases sin ningún contenido.
Lejos de desistir en la búsqueda de novedades, Anconetani patentó los preservativos caninos, que tenían el altruista objetivo de evitar la castración de los perros, práctica inhumana que inexplicablemente se sigue manteniendo. La falta de demanda hizo fracasar el negocio e intentó entonces la variante de hacer profilácticos para caballos, pero resultaban carísimos.
El pan rallado en barra fue una innovación que consistía en una barra hecha de pan rallado compactado, que luego debía ser nuevamente rallado por las amas de casa y que podía ser utilizado en infinidad de preparaciones. Si bien es cierto que comprar directamente pan rallado o rallar el pan viejo resultaba más económico, el almacenaje de las barras era mucho más sencillo.
Roberto Anconetani fue el responsable de uno de los avances científicos más trascendentes de todos los tiempos: la Nadacilina, un medicamento totalmente inocuo, sin ninguna acción terapéutica, que tenía la enorme ventaja de no producir efectos adversos. El atractivo mercado al que apuntaba era el de los pacientes sanos (la mayoría de la población). El producto fue un enorme éxito. Poco tiempo después salieron a la venta Nadacilina forte (con mayor concentración) y Nadacilina pediátrico, con una repercusión similar. No obstante la extraordinaria aceptación del fármaco por la comunidad médica, debió dejar de producirse porque un laboratorio europeo adujo ser propietario de la patente.
Posiblemente uno de los instrumentos mas complejos que concibió la mente humana haya sido la bomba aspiro-impelente inventada por Anconetani, que consistía en un adminículo con la capacidad de aspirar o impeler líquidos o materias blandas, mediante el vacío que crea un émbolo introducido a presión en un tubo.
Seguro esta vez de la utilidad de su invención, el imaginativo creador se dirige raudamente a inscribirlo en el registro nacional de patentes donde descubre, con gran pesar, que alguien había registrado ese aparato bajo el nombre de ¨jeringa¨.
La última de sus invenciones, que no llegó a comercializarse porque lo sorprendió la muerte, se la llevó a la tumba. Se trataba de un ataúd que tenía incorporados un sistema de wi-fi y frigo-bar.
Vaya desde estas páginas nuestro homenaje a este científico injustamente olvidado.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Un diario con historia: ¨El Revelador¨, por monseñor Jaime Roitman

Nadie sabe el motivo por el cual no se ha conservado ni un solo ejemplar del diario “EL REVELADOR”, probablemente la mayor muestra de ingenio y erudición en la historia del periodismo nacional.
Una notable generación de cronistas había coincidido en su redacción y era realmente difícil ser aceptado como parte del staff. Paul Hagner, el mayor escritor analfabeto de todos los tiempos, ingresó como cuentista luego de vencer en una selección bastante reñida al estadounidense Truman Capote. Fue a raíz del ingreso de Hagner que los diarios comenzaron a incluir un fascículo opcional, por el que los lectores pagaban un precio adicional en caso de optar por adquirirlo.
Es importante explicar el porque de esta modalidad de venta. Como todos sabemos, el genial escritor irlandés era analfabeto, pero además era bastante desconfiado y temía que sus relatos sufrieran modificaciones en la impresión. Por lo tanto, los lectores que querían comprar el fascículo de Paul Hagner que acompañaba la edición dominical de “EL REVELADOR”, debían inscribirse en la redacción del diario y Hagner en persona se presentaba en sus domicilios para contarles sus notas. Obviamente el cupo era limitado y el fascículo sólo estaba disponible en un área de ocho manzanas. La secuencia con la que Hagner visitaba los domicilios respondía rígidamente al orden de inscripción de los lectores en la redacción, aunque se presume que el irlandés se las ingeniaba para hacer coincidir sus entregas con la hora del almuerzo en la casa de Mario Ferreyra (el mejor asador de la zona) o en la de María Altobelli, famosa en el barrio por sus ravioles. Algunos lectores ofrecieron coimas al escritor para que cambiara el turno en que les tocaba ser visitados (especialmente los que se habían anotado primero y no querían madrugar el domingo), pero Hagner era intransigente. El éxito de esta particular forma de venta fue, paradójicamente, el motivo que llevó a eliminarla. Era tal la cantidad de lectores que solicitaba el fascículo, que Hagner terminaba de hacer las entregas correspondientes al domingo, en la madrugada del viernes posterior a la edición. Durante toda la semana el escritor irlandés no tenía tiempo para dormir, situación que le acarreaba complicaciones en su salud y que disminuía la calidad de las entregas a los suscriptores que lo recibían después del martes. También se daban situaciones enojosas con los clientes que se resistían a atender a Hagner a las tres y media de la mañana, pues el escritor hacía de su trabajo un apostolado y de ninguna manera se retiraba de un domicilio sin cumplir con su labor.
Con el paso del tiempo, los redactores de “EL REVELADOR”, jóvenes inquietos que amaban los desafíos, comenzaron a aburrirse de tener que escribir siempre sobre los mismos tópicos, que también eran abordados por los diarios con los que competían: crisis económicas, crímenes, derrotas deportivas, falta de monedas, etc.
Decidieron, entonces, dedicarse a temas positivos que exaltaran las cualidades de las personas. De este modo, el sábado 3 de mayo publicaron en tapa: ¨Agustín Romero se sacó un ocho en matemáticas” y en la página central se incluía un reportaje en el que Agustín explicaba detalladamente como había resuelto dos problemas de regla de tres compuesta. El suplemento deportivo seguía la exitosa campaña del equipo de bochas del club Glorias Argentinas y publicaba divertidísimas partidas de dominó que se jugaban los sábados a la tarde en el Social y Deportivo Sol del Plata.
Si bien es cierto que estas noticias causaban alegría en el seno de las familias de los protagonistas, el resto de los lectores perdió interés en la publicación, lo que generó otro cambio de rumbo: los cronistas, que eran mejores escritores que periodistas, comenzaron a inventar noticias que atrapaban a sus seguidores. Escribían, por ejemplo, sobre la supuesta separación de una pareja del barrio y durante toda la semana publicaban notas noveladas comentando la evolución del hecho: pedidos de perdón, exigencias económicas, teorías del porqué de la pelea, terceros en discordia, comentarios de los vecinos, tomas de posición por uno u otro cónyuge, declaraciones de ex novios, etc.
El interés de los lectores fue mermando, ante la aparición de programas de televisión que le ofrecían lo mismo pero con figuras famosas y las ventas cayeron a su mínima expresión. Un grupo empresarial hizo una oferta por el diario y lo compró. Incorporaron un equipo de periodistas amarillistas y continuaron utilizando la técnica de la invención de noticias.
El diario resurgió y tuvo su época de mayor apogeo. Cantidad de notas pertenecientes a ese período marcaron verdaderos hitos en la historia del periodismo. Como no recordar aquella de fines de agosto que decía en tapa “Científicos y místicos llegan a una conclusión alarmante: DIOS EXISTE, pero es malo”, título que ocasionó enojos y juicios, pero marcó récords de ventas. Tampoco pasó inadvertida la afirmación del miércoles 11 de septiembre ¨Confirmado: los perros chihuahuas son seres extraterrestres”. Otra famosa nota de tapa fue aquella que decía ¨Hallan en Collodi, Italia, las cenizas de Pinocho” que dio origen al mito de que el querido muñeco de madera se incendió, en un episodio onanista conocido por todos.
La decadencia de “EL REVELADOR” fue el resultado de haber exagerado en dar noticias apócrifas realmente increíbles, como aquellas que conformaron la zaga del desarrollo del mundial de fútbol Luxemburgo 2007, que ganó La Argentina al derrotar en la final a Brasil por diecinueve a cero o aquella otra que daba cuenta de la donación de una fuerte suma de dinero de parte de un grupo de políticos, destinada a mejorar el estado de los hospitales públicos.
Hay divergencias sobre lo sucedido con “EL REVELADOR”, algunos sostienen que dejó de publicarse, otros insisten en que solamente cambió de nombre y sigue siendo un éxito editorial utilizando siempre las mismas técnicas..
Paul Hagner y el resto de los reporteros originales consiguieron trabajos más dignos, como la redacción de los horóscopos de los chicles BAZOOKA o los poemas del chocolate DOS CORAZONES. Algunos aseguran, sin presentar elementos probatorios, que se dedicaron a escribir letras para tangos, bajo los seudónimos de Manzi, Espósito y Cadícamo.

viernes, 4 de septiembre de 2009

El Poeta, por Robert de Bruce

La poesía era lo más importante para Nikolay Koztelov. Por ella había relegado hasta a su familia, nada le importaba salvo escribir. Una pulsión incontrolable por difundir sus pensamientos, lo llevaba a componer versos sin descanso.
Comprometido solamente con la verdad, su fidelidad hacia ella le acarreó el odio de sus enemigos. Por defenderla fue prohibido, perseguido y encarcelado. Su vida corrió peligro, hasta que finalmente y con gran pesar, debió emigrar.
Nadie sabe porque escogió nuestro país como refugio. Tampoco como consiguió, más allá de su inteligencia y de su esfuerzo, manejar nuestro idioma con una destreza extraordinaria. En esta tierra siguió desplegando su talento, aunque su proverbial respeto a la verdad lo condujo por los senderos del fracaso. Como prueba de lo explicado, se transcribe el segmento final de uno de sus primeros trabajos ¨Renacer¨:

¨ La larga y triste noche se apoderó de todo.
Fue tomada la patria por oscuros tiranos.
Callaron nuestras voces sin importar el modo:
arrancaron las lenguas, mutilaron las manos.

Pero dimos batalla, unidos, codo a codo
y aplastamos al mal, que ya no nos domina
¡Ha renacido el día y se ha secado el lodo!
Se expande la mañana, prístina, cristalina…

Hoy Febo, victorioso, se ha posado en mi techo
desde donde ilumina nuestra verde colina.
Un orgulloso grito me nace desde el pecho:
¡Que valiente es mi gente! ¡Cuánto te amo, Azerbaiyán!

Lógicamente, Argentina era la palabra que, por rima y métrica, hubiera completado correctamente el verso, pero Nikolay era oriundo del país caucásico y no podía negar que el poema estaba dedicado a su tierra.
El gran amor que sentía por su patria fue responsable de uno de sus errores más groseros. Enterados de la maestría con la que Koztelov era capaz de escribir, altos funcionarios de la AFA lo contactaron para que se encargara de hacer la letra del himno al deportista nacional que mejor representó al país durante años y al que se conoce en los más recónditos lugares del mundo. Cuatro días después el poeta les entregó, emocionado, el trabajo terminado con el título de ¨Oda a Gari Kasparov”, pues el genio de Bakú fue el representante más emblemático de Azerbaiyán.
La obra mas extensa de Nikolay Koztelov fue ¨Anatoly Guvschenko¨, un libro escrito en verso, que narraba las vicisitudes de un cosaco que es llevado a la frontera por el ejército rojo bolchevique, obligado a dejar su casa, su mujer y sus dos hijos. El relato explica porqué Anatoly Guvschenko se hace desertor y detalla los sucesos que le acontecen mientras huye de las milicias que lo persiguen por todo el territorio de la ex Unión Soviética. Ante la relativamente exitosa venta del libro, escribe una segunda parte llamada ¨La vuelta de Anatoly Guvschenko¨. Algunos de los personajes del libro adquieren cierta fama, como el musulmán negro al que Guvschenko mata en un duelo de cimitarra después de un altercado en una fiesta, su amigo y compañero el cabo Kruzchev, o el más conocido viejo Vyzcovic que aconsejaba, con discutible moral, a uno de los hijos de Guvschenko.
El último trabajo de Nikolay Koztelov, el poeta comprometido con la verdad, fue escrito para Marja Kutelkova, hija de un compatriota que conoció en su viaje a Buenos Aires y de la que se había enamorado:


Canto de amor a Marja

No creo que tus ojos sean bonitos
ni tu figura me resulta atractiva.
Tu voz remite al sonido de los pitos
y tu mente no demuestra estar activa

Nadie ha querido, nunca, que fueras su pareja,
quizás por aburrida o tal vez por mugrienta.
Yo debo confesarte la pena que me aqueja:
que me hayas despreciado fue para mí una afrenta

Marja, muchacha fea que no quiso ser mía,
abolió mi esperanza y mató mi alegría.
Respondí a su rechazo con una felonía:
por no quedarme solo, me casé con su tía.

Después de la publicación de éste poema, Kostelov fue asesinado. Algunos señalaban a Marja como la posible autora del crimen, otros se inclinaban por acusar a la tía viuda, los más sindicaban como posible y justificado matador a cualquiera de sus lectores. Llevados a juicio, no pudo comprobarse de manera fehaciente la responsabilidad del hecho, motivo por el cual los cinco sospechosos indicados anteriormente fueron sobreseídos.









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