El Poeta, por Robert de Bruce
La poesía era lo más importante para Nikolay Koztelov. Por ella había relegado hasta a su familia, nada le importaba salvo escribir. Una pulsión incontrolable por difundir sus pensamientos, lo llevaba a componer versos sin descanso.
Comprometido solamente con la verdad, su fidelidad hacia ella le acarreó el odio de sus enemigos. Por defenderla fue prohibido, perseguido y encarcelado. Su vida corrió peligro, hasta que finalmente y con gran pesar, debió emigrar.
Nadie sabe porque escogió nuestro país como refugio. Tampoco como consiguió, más allá de su inteligencia y de su esfuerzo, manejar nuestro idioma con una destreza extraordinaria. En esta tierra siguió desplegando su talento, aunque su proverbial respeto a la verdad lo condujo por los senderos del fracaso. Como prueba de lo explicado, se transcribe el segmento final de uno de sus primeros trabajos ¨Renacer¨:
¨ La larga y triste noche se apoderó de todo.
Fue tomada la patria por oscuros tiranos.
Callaron nuestras voces sin importar el modo:
arrancaron las lenguas, mutilaron las manos.
Pero dimos batalla, unidos, codo a codo
y aplastamos al mal, que ya no nos domina
¡Ha renacido el día y se ha secado el lodo!
Se expande la mañana, prístina, cristalina…
Hoy Febo, victorioso, se ha posado en mi techo
desde donde ilumina nuestra verde colina.
Un orgulloso grito me nace desde el pecho:
¡Que valiente es mi gente! ¡Cuánto te amo, Azerbaiyán!
Lógicamente, Argentina era la palabra que, por rima y métrica, hubiera completado correctamente el verso, pero Nikolay era oriundo del país caucásico y no podía negar que el poema estaba dedicado a su tierra.
El gran amor que sentía por su patria fue responsable de uno de sus errores más groseros. Enterados de la maestría con la que Koztelov era capaz de escribir, altos funcionarios de la AFA lo contactaron para que se encargara de hacer la letra del himno al deportista nacional que mejor representó al país durante años y al que se conoce en los más recónditos lugares del mundo. Cuatro días después el poeta les entregó, emocionado, el trabajo terminado con el título de ¨Oda a Gari Kasparov”, pues el genio de Bakú fue el representante más emblemático de Azerbaiyán.
La obra mas extensa de Nikolay Koztelov fue ¨Anatoly Guvschenko¨, un libro escrito en verso, que narraba las vicisitudes de un cosaco que es llevado a la frontera por el ejército rojo bolchevique, obligado a dejar su casa, su mujer y sus dos hijos. El relato explica porqué Anatoly Guvschenko se hace desertor y detalla los sucesos que le acontecen mientras huye de las milicias que lo persiguen por todo el territorio de la ex Unión Soviética. Ante la relativamente exitosa venta del libro, escribe una segunda parte llamada ¨La vuelta de Anatoly Guvschenko¨. Algunos de los personajes del libro adquieren cierta fama, como el musulmán negro al que Guvschenko mata en un duelo de cimitarra después de un altercado en una fiesta, su amigo y compañero el cabo Kruzchev, o el más conocido viejo Vyzcovic que aconsejaba, con discutible moral, a uno de los hijos de Guvschenko.
El último trabajo de Nikolay Koztelov, el poeta comprometido con la verdad, fue escrito para Marja Kutelkova, hija de un compatriota que conoció en su viaje a Buenos Aires y de la que se había enamorado:
Canto de amor a Marja
No creo que tus ojos sean bonitos
ni tu figura me resulta atractiva.
Tu voz remite al sonido de los pitos
y tu mente no demuestra estar activa
Nadie ha querido, nunca, que fueras su pareja,
quizás por aburrida o tal vez por mugrienta.
Yo debo confesarte la pena que me aqueja:
que me hayas despreciado fue para mí una afrenta
Marja, muchacha fea que no quiso ser mía,
abolió mi esperanza y mató mi alegría.
Respondí a su rechazo con una felonía:
por no quedarme solo, me casé con su tía.
Después de la publicación de éste poema, Kostelov fue asesinado. Algunos señalaban a Marja como la posible autora del crimen, otros se inclinaban por acusar a la tía viuda, los más sindicaban como posible y justificado matador a cualquiera de sus lectores. Llevados a juicio, no pudo comprobarse de manera fehaciente la responsabilidad del hecho, motivo por el cual los cinco sospechosos indicados anteriormente fueron sobreseídos.
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La poesía era lo más importante para Nikolay Koztelov. Por ella había relegado hasta a su familia, nada le importaba salvo escribir. Una pulsión incontrolable por difundir sus pensamientos, lo llevaba a componer versos sin descanso.
Comprometido solamente con la verdad, su fidelidad hacia ella le acarreó el odio de sus enemigos. Por defenderla fue prohibido, perseguido y encarcelado. Su vida corrió peligro, hasta que finalmente y con gran pesar, debió emigrar.
Nadie sabe porque escogió nuestro país como refugio. Tampoco como consiguió, más allá de su inteligencia y de su esfuerzo, manejar nuestro idioma con una destreza extraordinaria. En esta tierra siguió desplegando su talento, aunque su proverbial respeto a la verdad lo condujo por los senderos del fracaso. Como prueba de lo explicado, se transcribe el segmento final de uno de sus primeros trabajos ¨Renacer¨:
¨ La larga y triste noche se apoderó de todo.
Fue tomada la patria por oscuros tiranos.
Callaron nuestras voces sin importar el modo:
arrancaron las lenguas, mutilaron las manos.
Pero dimos batalla, unidos, codo a codo
y aplastamos al mal, que ya no nos domina
¡Ha renacido el día y se ha secado el lodo!
Se expande la mañana, prístina, cristalina…
Hoy Febo, victorioso, se ha posado en mi techo
desde donde ilumina nuestra verde colina.
Un orgulloso grito me nace desde el pecho:
¡Que valiente es mi gente! ¡Cuánto te amo, Azerbaiyán!
Lógicamente, Argentina era la palabra que, por rima y métrica, hubiera completado correctamente el verso, pero Nikolay era oriundo del país caucásico y no podía negar que el poema estaba dedicado a su tierra.
El gran amor que sentía por su patria fue responsable de uno de sus errores más groseros. Enterados de la maestría con la que Koztelov era capaz de escribir, altos funcionarios de la AFA lo contactaron para que se encargara de hacer la letra del himno al deportista nacional que mejor representó al país durante años y al que se conoce en los más recónditos lugares del mundo. Cuatro días después el poeta les entregó, emocionado, el trabajo terminado con el título de ¨Oda a Gari Kasparov”, pues el genio de Bakú fue el representante más emblemático de Azerbaiyán.
La obra mas extensa de Nikolay Koztelov fue ¨Anatoly Guvschenko¨, un libro escrito en verso, que narraba las vicisitudes de un cosaco que es llevado a la frontera por el ejército rojo bolchevique, obligado a dejar su casa, su mujer y sus dos hijos. El relato explica porqué Anatoly Guvschenko se hace desertor y detalla los sucesos que le acontecen mientras huye de las milicias que lo persiguen por todo el territorio de la ex Unión Soviética. Ante la relativamente exitosa venta del libro, escribe una segunda parte llamada ¨La vuelta de Anatoly Guvschenko¨. Algunos de los personajes del libro adquieren cierta fama, como el musulmán negro al que Guvschenko mata en un duelo de cimitarra después de un altercado en una fiesta, su amigo y compañero el cabo Kruzchev, o el más conocido viejo Vyzcovic que aconsejaba, con discutible moral, a uno de los hijos de Guvschenko.
El último trabajo de Nikolay Koztelov, el poeta comprometido con la verdad, fue escrito para Marja Kutelkova, hija de un compatriota que conoció en su viaje a Buenos Aires y de la que se había enamorado:
Canto de amor a Marja
No creo que tus ojos sean bonitos
ni tu figura me resulta atractiva.
Tu voz remite al sonido de los pitos
y tu mente no demuestra estar activa
Nadie ha querido, nunca, que fueras su pareja,
quizás por aburrida o tal vez por mugrienta.
Yo debo confesarte la pena que me aqueja:
que me hayas despreciado fue para mí una afrenta
Marja, muchacha fea que no quiso ser mía,
abolió mi esperanza y mató mi alegría.
Respondí a su rechazo con una felonía:
por no quedarme solo, me casé con su tía.
Después de la publicación de éste poema, Kostelov fue asesinado. Algunos señalaban a Marja como la posible autora del crimen, otros se inclinaban por acusar a la tía viuda, los más sindicaban como posible y justificado matador a cualquiera de sus lectores. Llevados a juicio, no pudo comprobarse de manera fehaciente la responsabilidad del hecho, motivo por el cual los cinco sospechosos indicados anteriormente fueron sobreseídos.
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