¨Devanshi¨ Rihandas Brapanamashi, por Brandon Lima
La India entregó al mundo seres increíbles: el príncipe Gautama Siddharta (que si bien había nacido en el actual Nepal, alcanzó el Nirvana , fue Buda y vivió en el norte de India), Mahatma Gandhi, Rabindranath Tagore, Rudyard Kipling, Jiddu Krishnamurti, Bhagwan Shree Rajneesh (Osho), Apu Nahasapeemapetilon (fundador y dueño del Kwik-E-Mart), Deepak Chopra y muchísimos mas que escapan a mi memoria.
Algunos agoreros intentan refutar la excelsitud de esta poderosa nación argumentando que en ella aún subsisten las castas y que a pesar de su muy promocionado pacifismo, fue el escenario de varios asesinatos de personalidades célebres (Indira y Rajiv Ghandi, el mismo Mahatma, Gunga Din, etc.). A ellos les pregunto, con profunda humildad, si conocen algún lugar en el que no existan las desigualdades y les pido, además, que me respondan honestamente si no es verdad que en cualquier lugar del mundo amasijan a algún punto por diferencias políticas. Con la certeza de que mi argumento habrá convencido a quienes tuvieran alguna mínima duda sobre la notoria superioridad espiritual del pueblo indio por sobre el resto del orbe, voy a referirme a un grande que, por algún extraño olvido, no ha tenido el reconocimiento que sin dudas merecía. Me refiero al Maestro Rihandas Brapanamashi, un sabio nacido en Pataliputra, ciudad a orillas del Ganges en la que residió Buda. A los seis años sorprendió a sus padres al decirles: -¨solo aquellos que abjuren de su ego estarán libres del egoísmo”. La frase es ciertamente estúpida, pero la sorpresa de sus mayores radicaba en que el idioma castellano aún no existía y todos hablaban en sánscrito. Tal vez haya sido éste uno de los motivos por los que Rihandas no fue comprendido hasta varios siglos después de su muerte. Su destino como guía espiritual fue presagiado por Mitrajit Jawahar, un respetado profeta de la época, quien en una ocasión vio al joven con un grupo de amigos disfrutando del ocio a orillas del río. Mientras sus compañeros abordaban a las jóvenes que pasaban por el lugar proponiéndoles mantener relaciones sexuales, Brapanamashi acariciaba a una paloma que parecía entender lo que la mirada del muchacho le expresaba. Fue entonces que Mitrajit Jawahar sentenció: ¨en el futuro cercano el joven Rihandas Brapanamashi será un sabio que regirá el pensamiento de miles de seguidores, o tal vez me equivoque y simplemente sea puto…¨
Finalmente Rihandas se convirtió en Devanshi (divino), título que le otorgaron sus discípulos, aunque su prédica no estaba relacionada con la religión sino con normas de convivencia con todos los seres del planeta y con la búsqueda de la excelencia en el desarrollo del ser interior.
En cierta oportunidad, Brapanamashi y Confucio se encontraron en Xi´an, ciudad china a la que Devanshi se trasladó para tener una entrevista con el filósofo de la nación vecina. El encuentro fue sumamente enriquecedor para Rihandas, en cambio a Confucio le resultó indiferente. Ante esta situación, los seguidores de Brapanamashi sostienen que la grandeza de Devanshi queda expresada en la humildad con que aceptó las ideas de Confucio, mientras que los admiradores de éste último aseguran que la grandeza del chino se evidenció al no intentar fajar al indio.
Para que el observador imparcial saque sus propias conclusiones, se transcribe un fragmento de la colosal tertulia que ambos eruditos compartieron con estudiantes de la ciudad:
Estudiante 1: Por favor iluminados, háblennos del futuro
CONFUCIO: ¨Estudia el pasado si quieres pronosticar el futuro¨.
BRAPANAMASHI: ¨Coincido totalmente con lo que dice acá el amigo¨.
Estudiante 2: Grandes Maestros, ¿Qué piensan de la revolución?
CONFUCIO: ¨Donde hay satisfacción no hay revoluciones¨.
BRAPANAMASHI: ¨Adhiero por completo a las palabras del Maestro¨
Estudiante 3:¿Cómo venceremos a nuestros enemigos?¨
CONFUCIO:¨ El que domina su cólera domina a su peor enemigo¨.
BRAPANAMASHI: :¨Coincido macho, coincido¨
El encuentro prosiguió durante horas con el mismo tenor hasta que un asistente intrigado por conocer el pensamiento del sabio hindú, solicitó:
-Por favor Devanshi, oriéntanos en la toma de decisiones, a lo que Rihandas respondió: ¨Si me dan a elegir entre ganar o perder elijo ganar, entre la riqueza y la pobreza escojo la primera, pero si se trata de arbitrar entre un Malbec o un Cabernet os digo que es una falsa opción pues cada uno es el correcto para determinado plato y en los ratos libres podría beberse placenteramente una copa de Merlot. Para acompañar el pescado está bien un chardonnay¨. Tal vez por éste último comentario, quizás por su andar vacilante o por lo dificultoso que se le hacía dominar la lengua en su exposición, algunos asistentes deslizaron la posibilidad de que el Maestro estuviera en pedo.
¨Devanshi¨ Rihandas Brapanamashi vivió indicándoles a sus discípulos el camino de la sabiduría. Una mañana, ante sus colaboradores íntimos, realizó un ejercicio purificador del cuerpo con una técnica de meditación que le permitía controlar su micción hasta eliminar todas las impurezas de su organismo. La muerte lo sorprendió cuando llevaba más de cuarenta y cinco horas orinando ininterrumpidamente y su concentración era tan profunda que ni su propio deceso logró detener la meada. Los funerales de Bapanamashi no pudieron ser efectuados de la tradicional manera hindú, quemando el cuerpo en una pira, porque la interminable pishada del Devanshi apagaba el fuego.
Las autoridades de la época, temiendo que los seguidores de Rihandas lo veneraran como a un dios, decidieron enterrar sus restos en forma anónima en una zona desértica de la India en la que no pudiera ser localizado. Sin embargo, como un milagro del más allá, la tumba ubicada en el terreno más árido y seco del país, se distingue con facilidad por ser un área pequeña eternamente embarrada.
Hace poco tiempo me topé con un aviso callejero que publicitaba las actividades del Centro Brapanamashi en Argentina. El cartel decía:
¨ Devanshi Rihandas Brapanamashi dejó sus enseñanzas para que Ud. termine con sus sufrimientos y se transforme en un ser de luz. Deje de lado el dolor y comience una nueva vida. El centro Brapanamashi auspicia la conferencia del maestro Carlos Pignataro, trigésimo octavo Devanshi, titulada ¨ Transfórmese, renuévese, transmútese, evolucione, cambie. En definitiva, sea Ud. mismo¨.
Tal vez hubiese concurrido a la conferencia, pero si algún representante del centro lee este artículo, le sugiero que para el próximo encuentro informen la dirección.