viernes, 6 de noviembre de 2009

La crítica, por Gerardo Prospitti (cronista jubilado)

Los argentinos nos pasamos la vida ejerciendo la crítica. Pero nuestra crítica no busca la mejoría del criticado sino su destrucción, o al menos, hacerlo pasar un momento desagradable.
Nos encontramos con un amigo que no vemos desde hace tiempo: ¡Que alegría verte che! Y a continuación lo matamos: ¡Qué gordo que estás! o ¡Cómo se te volaron las chapas!, todo esto entre palmadas y sonrisas. El otro nos dice: Y si,…, que va´cer…(mientras piensa: porqué no te vas a la mierda…). También se da lo contrario: Cacho, que flaco estás,¿no te da de comer la Turca? Y Cacho nos sonríe, no tiene ganas de hablar de su enfermedad.
Otro caso: reunión de ex compañeros del secundario, no se ven desde hace veinte años: ¡Hola Ceci, que bien que estás!, - Ay, no Sandra, la que está igual sos vos!
Inmediatamente Cecilia comentará con los demás lo vieja que está Sandra y Sandra les preguntará a las otras cómo puede ser que Cecilia esté tan estropeada.
Escena en la playa: ¿No le da vergüenza a esta vieja, ponerse esa malla?, le dice el marido a la mujer, mientras la panza le balconea sobre short de lycra.
Un ignoto panelista de un programa de chimentos de la televisión intenta ridiculizar la carrera de un actor que es figura desde hace más de treinta años. Un novel periodista que empezó ayer a trabajar en la radio, se siente capaz de verduguear a un tipo que a los veintiséis años dirigía la revista más importante del país y que hoy sigue siendo figura.
Poniendo el carro delante del caballo, los periodistas deportivos son más importantes que los futbolistas a quienes critican. Un partido no es sino la excusa para poder hacer lo que realmente interesa: el programa que lo analiza.
Un funcionario es descubierto en un delito gigantesco. ¡No nos importa!, lo que queremos es ver que van a decir los analistas políticos en el programa de ésta noche.
¿Podemos ser tan pelotudos? Si, sin dudas.
Yo mismo, que estoy criticando a quienes critican, puedo reconocerme en casi todos los casos que cito.
Existen profesiones que tienen por objetivo ejercer la crítica, como los críticos de cine, por ejemplo. ¿Cuál es el atributo que habilita a un tipo para ejercer esta tarea? ¿Qué autoridad tiene para opinar sobre el trabajo de un actor, de un guionista o de un director?. Todos podemos dar nuestro parecer sobre un hecho tan subjetivo y personal como una creación artística pero ¿realmente hay alguien que pueda ser la voz de todas las voces?, ¿puede, el gusto de una persona, ser el parámetro de lo bueno o lo malo para todos los demás?. Si quienes ejercen la crítica de cine estudiaron dirección o se graduaron de actores en el conservatorio nacional, podremos reconocer que cuentan con una formación teórica que avala su opinión. Sin embargo, lo usual es que éstos críticos profesionales tengan como sustento para emitir sus opiniones el haber visto muchas películas (?) Una situación similar se da con los críticos de otras ramas del arte (literatura, pintura, música).
Seguramente se refutará mi opinión diciendo que según el criterio que he expresado, sólo pueden opinar de boxeo los boxeadores, de escultura los escultores, etc.
No es verdad, no es eso lo que sostengo. Digo que solamente con una sólida formación se puede tener el conocimiento necesario como para poder evaluar el desempeño de otros en determinadas actividades y siempre dejando en claro que el nuestro es un criterio personal, sin agravios ni ofensas hacia quien criticamos.
Todos nos creemos capacitados para opinar con respecto a lo que hace el otro y a criticarlo, sin entender que muchas veces (casi siempre, me animaría a decir) aquel a quien juzgamos está muy por encima nuestro en aquello que le reprochamos. Así puteamos a Verón porque erró un pase, a Abondanzieri porque descuidó su palo, a Ortega por esto, a Riquelme por aquello, y nosotros ¿a quien le ganamos? ¿en que revista deportiva sale nuestra foto? Estamos muy locos ¿no?.
Mi jefe es un boludo, el gerente no entiende nada, los directivos no embocan una, el supervisor desconoce los temas más elementales, yo aquí estoy, creyéndome un genio y siendo subalterno de todos ellos.
Quizás, si dejáramos tranquilos a los demás y nos ocupáramos en mejorar nuestras cosas, podríamos ser todos un poquito más felices.
Digo, que se yo …, sería bueno intentarlo.
Buenas tardes.