sábado, 12 de diciembre de 2009

Máximo Forsinitti, el vidente tardío, por Ornella Di Cesaris

Las profecías pueden definirse como predicciones hechas en virtud de un don sobrenatural, o como juicios y conjeturas que se forman de algo por las señales que se observan de ello.
Algunas personas adquirieron fama mundial por sus profecías. Nostradamus, San Malaquías y Solari Parravicini pueden servir como ejemplo.
Máximo Forsinitti no puede integrarse a ésta nómina por dos motivos:1) no tuvo fama mundial o, para ser preciso, no tuvo fama alguna. 2) La definición de profecía remite a la predicción de sucesos que han de ocurrir en el futuro y Forsinitti era incapaz de intuir siquiera, el más mínimo evento del porvenir.
La suya era una capacidad diferente y extraña. Podría, tal vez, ser catalogado de vidente (persona que tiene visiones sobrenaturales o fuera de lo común). Si, sin dudas eso era: un vidente.
Máximo Forsinitti poseía la rara habilidad de soñar situaciones que se daban exactamente igual en la realidad hasta en los más mínimos detalles. Eso si, sus sueños eran indefectiblemente posteriores a los sucesos reales.
Algún malintencionado se apresurará a decir que cualquiera sueña con la abuela que murió hace años o con una situación erótica con la hermana de su novia. No es este el caso. Cualquier humano normal es capaz de soñar esas bobadas.
Forsinitti tenía una capacidad especial. Soñaba con cosas del pasado que desconocía e invariablemente sus sueños resultaban certeros. Así, por ejemplo, una noche de junio de 2006, fue capaz de transcribir el extracto completo del sorteo de navidad de 1954 sin errar un solo número. También acertó el Gran Premio Jockey Club de 1951, dando como ganador a Yatasto, 57 años después de corrida la prueba.
Hoy cualquier gil podría tener la visión del atentado a las Torres Gemelas, pero los datos que aportaba Máximo Forsinitti no eran del manejo de una persona común.
El comisario retirado Enrique Lagrove propuso contratar a Forsinitti para intentar resolver delitos que habían quedado cerrados sin encontrar culpables. El vidente tuvo un sueño relacionado con una muerte ocurrida en 1938 viendo claramente el rostro y el nombre del asesino, pero a nadie le interesó desentrañar un crimen que no otorgaría ningún rédito a quienes lo esclarecieran.
Durante años Forsinitti intentó vivir de sus clarividencias pasadas, sin encontrar nunca la utilidad práctica que estas experiencias pudieran tener. La única oportunidad en que estuvo cerca de poder obtener un ingreso económico con su capacidad sobrenatural, se produjo cuando un empresario intentó contratarlo ofreciéndole una suma nada despreciable para corroborar si su mujer lo había engañado con el profesor de karate del Club Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires. Teniendo, por primera vez, una sospecha de lo que podría suceder en el futuro, el profeta del pasado desechó la oferta.
El final de Máximo Forsinitti fue horrible e inesperado. Una madrugada soñó con un encuentro sexual entre su esposa y el vecino del octavo ¨C´. Se despertó temblando y sudoroso. Víctima de la desesperación, se arrojó por la ventana. Poco antes de estrellarse contra el pavimento tuvo un pensamiento conmovedor: ¿Por qué salté si soy soltero?, pero ya era tarde para torcer su destino.
Que en paz descanses Máximo. Algunos pocos te recordaremos y me aventuraría a predecir que por poco tiempo.