sábado, 22 de agosto de 2009

La Novela de Ángel Monteverde, por Robert de Bruce

Vaya uno a saber porqué, Ángel Monteverde estaba convencido de ser poseedor de un talento superior para la literatura, especialmente para la novela policial.
Recordaba con singular cariño la composición que realizara en cuarto grado con el título de ¨¿Quien le afanó el yogur al gordo Maranzano?”, que lo hizo acreedor a una felicitación de la señorita Graciela y a una paliza del negro Saravia, que había sido deschavado como el autor del robo.
Leyendo la sección literaria del diario del domingo, encontró una nota referida a un concurso mundial de novelas policiales organizado por una institución británica, que premiaría al vencedor con un importante cheque en libras y la publicación del libro.
Entusiasmado con la posibilidad de ver editado su trabajo, más interesado en el reconocimiento de su intelecto que en el dinero, decidió participar.
Ávido por demostrar su valía, intentó buscar una trama que mantuviera atrapado al lector pero que, a la vez, lo elevara culturalmente.
Después de varias semanas de pensar en un argumento sin dar con el tema adecuado, la inspiración se hizo presente. Así fue como nació ¨ El Toulouse-Lautrec paraguayo ¨,
narración del género negro, que a continuación se resume:
¨ Nace en Asunción el primer y único hijo de Don Hermógenes Gamarra, distinguido y muy adinerado abogado integrante de la corte suprema, y de Doña Ofelia Arce Arroyo, una de las mas bellas jóvenes de la alta sociedad paraguaya. La gran diferencia de edad entre sus padres (Hermógenes tenía 74 y Ofelia 19) fue la culpable, según las comadronas chismosas, de la enfermedad congénita de Saturnino. El niño padecía enanismo.
Saturnino fue creciendo (aunque no mucho) entre el amor de su madre y la indiferencia de un padre que nunca manifestó afecto por el niño.
El pequeño (perdón) demostró desde muy chico (perdón de nuevo) una gran habilidad para el dibujo, aptitud que Ofelia se encargó de pulir haciéndolo estudiar con los mayores exponentes de la pintura sudamericana de la época.
Así transcurrió el tiempo y a la muerte de Hermógenes, Ofelia se casa con un comerciante holandés y se radica en Eindhoven.
Saturnino, de 24 años, queda a cargo del manejo de la fortuna familiar y lejos del control materno, se dedica a una vida licenciosa.¨
A partir de éste punto, el autor traza un paralelismo entre las vidas de Saturnino Gamarra y de Henri de Toulouse-Lautrec, el afamado pintor que, víctima de una enfermedad ósea congénita debida a la consanguinidad de sus padres (eran primos hermanos), apenas superaba el metro cincuenta..
Al igual que Lautrec, Gamarra no consigue relacionarse con las mujeres a causa de su inseguridad. El artista francés tiene una serie de relaciones amorosas sumamente conflictivas, por lo que decide dedicarse al anonimato de las prostitutas. Saturnino omite la primera parte y se dedica directamente a las putas con inusitado esmero.
El francés era habitué de los cabarets de Montmatre: Moulin de la Galette., Folies Bergére, Le Chat Noir y su favorito Moulin Rouge. Gamarra, por su parte, era asiduo concurrente al Rancho de Segundo, La cueva del Moncho y a su preferido La Perrera, del que se convirtió en su principal cliente.
Pese a haber realizado pinturas exquisitas, Lautrec es universalmente conocido por sus litografías, retratos casi caricaturescos de la fauna nocturna de Montmatre y por sus afiches (hizo el cartel del Moulin Rouge).
Gamarra consigue reconocimiento, no por sus retratos y pinturas testimoniales, sino por sus carteles, como el recordado ¨Alquilo pieza¨ que realizara para Nicómedes Ferreyra, o el no menos famoso ¨Gratificaré devolución de ovejero alemán¨, hecho a pedido de Doña Epifania Tolosa.
Henri de Toulouse-Lautrec enferma de sífilis y, víctima del alcoholismo, muere por un derrame cerebral. Aquí comienzan las diferencias con Saturnino Gamarra y es también el punto de inflexión en la novela de Monteverde, pues su narración toma un carácter decididamente policial cuando comienzan a aparecer cadáveres de prostitutas descuartizadas en las calles de Asunción. Es el momento en que irrumpe en escena el detective privado Onofre Barraza, que para no llamar la atención, toma el nombre de Donovan Bradley.
Bradley consigue descubrir que el autor de los asesinatos es Saturnino Gamarra. La inteligencia del detective logra reunir una serie de indicios que terminan comprometiendo al pintor y que no dejan dudas sobre quien es el responsable de los hechos, a saber:

a) Las prostitutas trabajaban en los cabarets que frecuentaba el enano.
b) Todas fueron asesinadas de pie, con puñaladas que jamás excedían la altura de la cadera.
c) En la planta del pie derecho de cada una de las víctimas, al igual que en las pinturas de Saturnino, podía leerse la firma ¨S. Gamarra¨-

Lamentablemente, Angel Monteverde no consiguió que su novela supere la primera rueda de eliminación del concurso. e inclusive, dos de los jurados le inician una querella por mala praxis literaria. Sin embargo, alguien presenta el trabajo de Monteverde en un concurso organizado por la ¨Marx Brothers Inc.¨ de Hollywood, donde recibe el primer premio como obra humorística, resultando seleccionada como guión para una película cómica que obtuvo el Óscar.
A pesar de haber recibido una considerable suma de dólares y el reconocimiento del público y la crítica especializada, Ángel Monteverde no fue feliz