La verdad sobre el caso Burstein, por Robert de Bruce
Posiblemente el libro estaba en su casa o tal vez lo haya retirado de la biblioteca escolar. No recordaba bien cómo había dado con él, pero ¨El extraño caso del señor Valdemar¨ produjo tal impacto en Emanuel Burstein, que lo marcó para siempre.
El cuento se refiere a la práctica del mesmerismo (precursor de la hipnosis, se basa en la idea de una fuerza magnética capaz de dominar al cuerpo), intentando que un moribundo se mantenga vivo mediante esta técnica.
Edgar Allan Poe es considerado uno de los padres de la literatura diabólica moderna y fue admirado, entre otros por Baudellaire, Julio Cortázar (quien fue traductor de su obra al castellano), Borges y Horacio Quiroga. Poe fue, entre otras cosas, un verdadero maestro en la creación de cuentos cortos y relatos de terror.
Emanuel Burstein leyó ¨El gato negro¨, ¨El corazón delator¨, ¨El barril de amontillado¨, ¨El pozo y el péndulo¨. Todos le gustaron, admiraba a Poe, pero ¨El extraño caso del señor Valdemar¨ fue algo especial. Con los años volvió una y otra vez al mismo relato. Lo que lo impresionaba no era la forma en que estaba escrito, sino la idea de poder luchar contra la muerte y de encontrar la forma de derrotarla.
Burstein dedicó largos años de su vida al estudio de las ciencias ocultas, espiritismo, cartomancia, hechicería, i-ching, lectura de borra de café, quiromancia, tarot. No obstante concluyó en que lo más acertado para entablar la batalla contra la muerte era la primigenia idea de Poe: el hipnotismo. Especializado en ésta técnica, decidió entonces llevar a cabo su intento de vencer a la parca.
En un reportaje que monseñor Jaime Roitman le hiciera a Joan Lluc Riusec durante la fiesta de cumpleaños del escritor Paul Hagner, se incluye como un comentario risueño que en una oportunidad Emanuel Burstein le propuso a Hagner llevar a cabo una sesión de hipnosis que le permitiría al famoso irlandés dejar de ser analfabeto en forma instantánea y sin ningún esfuerzo. Ante la tentadora oferta, Paul accedió, pero es bien sabido que para poder ser hipnotizado hay que estar predispuesto. El espíritu indómito del irlandés revolucionario hizo fracasar la sesión y en un ataque de ira por el incumplimiento de lo prometido le dio tal paliza al hipnotizador fallido, que ambos debieron ser internados. Burstein en el hospital y Hagner nuevamente en el neuropsiquiátrico. El mismo Riusec fue tentado por Burstein para ser hipnotizado pero el afamado pintor dijo que él no accedía a esas prácticas ni por todo el oro del mundo y a continuación preguntó cual sería la paga por prestarse a la prueba. Ante la respuesta de que la experiencia era ad- honorem para colaborar con la ciencia, Riusec se retiró puteando en catalán.
Durante mucho tiempo la búsqueda de voluntarios para someterse a la hipnosis resultó un fracaso. Burstein no tuvo más opción que recurrir al engaño para poder concretar sus experimentos. Comenzar enfrentando a la muerte le pareció demasiado audaz, por lo tanto decidió publicar un aviso pidiendo secretaria e intentar dominar a las postulantes por medio de las técnicas de hipnosis que manejaba.. Así tuvo éxito en mesmerizar a dos jóvenes bastante agraciadas, a las que hizo creer que eran novios desde hacía meses. Luego, abusando de la ascendencia que tenía sobre las muchachas, las convenció de que ambas estuvieron de acuerdo en aceptar la relación de trío que mantenían. Sin haberlo pensado con anterioridad Burstein comprendió que podía usar sus habilidades en beneficio propio y se decidió entonces a captar una cantidad importante de personas que, mediante la sugestión, le entregaban con alegría un porcentaje de sus ingresos, solucionando los problemas económicos que lo habían perseguido toda su vida.
Lo más parecido al origen de sus estudios, es decir intentar derrotar a la muerte, fue mantener hipnotizados a unos cincuenta jubilados que le daban la mitad de sus haberes y que no sufrían hambre debido a la alquimia que Burstein practicaba en ellos.
Rodeado siempre de hermosas doncellas, con una holgada posición económica y obteniendo comentarios halagüeños del periodismo, se codeó con los más empinados y poderosos personajes de su época, gracias a sus capacidades oscurantistas La vida de Burstein transcurrió llena de lujos y placeres. Dejó de lado los intentos por derrotar a la muerte y se abocó a disfrutar de su buena fortuna. Cambió la lectura de los cuentos de Edgar Allan Poe por las glamorosas páginas de Hola y Caras, que lo tuvieron como protagonista.
Luego del fallecimiento de Burstein, las opiniones sobre su persona estaban divididas: para algunos (posiblemente hipnotizados) fue un gran tipo, para muchos otros era un atorrante mentiroso y vividor. Una tercera corriente lo proclama como el guía espiritual creador de todas las sectas.
En Montecastro funciona la sede de la Escuela Burstein de fenómenos paranormales. La manejan unos muchachos que sólo buscan, sin ningún éxito, levantarse minas.
Posiblemente el libro estaba en su casa o tal vez lo haya retirado de la biblioteca escolar. No recordaba bien cómo había dado con él, pero ¨El extraño caso del señor Valdemar¨ produjo tal impacto en Emanuel Burstein, que lo marcó para siempre.
El cuento se refiere a la práctica del mesmerismo (precursor de la hipnosis, se basa en la idea de una fuerza magnética capaz de dominar al cuerpo), intentando que un moribundo se mantenga vivo mediante esta técnica.
Edgar Allan Poe es considerado uno de los padres de la literatura diabólica moderna y fue admirado, entre otros por Baudellaire, Julio Cortázar (quien fue traductor de su obra al castellano), Borges y Horacio Quiroga. Poe fue, entre otras cosas, un verdadero maestro en la creación de cuentos cortos y relatos de terror.
Emanuel Burstein leyó ¨El gato negro¨, ¨El corazón delator¨, ¨El barril de amontillado¨, ¨El pozo y el péndulo¨. Todos le gustaron, admiraba a Poe, pero ¨El extraño caso del señor Valdemar¨ fue algo especial. Con los años volvió una y otra vez al mismo relato. Lo que lo impresionaba no era la forma en que estaba escrito, sino la idea de poder luchar contra la muerte y de encontrar la forma de derrotarla.
Burstein dedicó largos años de su vida al estudio de las ciencias ocultas, espiritismo, cartomancia, hechicería, i-ching, lectura de borra de café, quiromancia, tarot. No obstante concluyó en que lo más acertado para entablar la batalla contra la muerte era la primigenia idea de Poe: el hipnotismo. Especializado en ésta técnica, decidió entonces llevar a cabo su intento de vencer a la parca.
En un reportaje que monseñor Jaime Roitman le hiciera a Joan Lluc Riusec durante la fiesta de cumpleaños del escritor Paul Hagner, se incluye como un comentario risueño que en una oportunidad Emanuel Burstein le propuso a Hagner llevar a cabo una sesión de hipnosis que le permitiría al famoso irlandés dejar de ser analfabeto en forma instantánea y sin ningún esfuerzo. Ante la tentadora oferta, Paul accedió, pero es bien sabido que para poder ser hipnotizado hay que estar predispuesto. El espíritu indómito del irlandés revolucionario hizo fracasar la sesión y en un ataque de ira por el incumplimiento de lo prometido le dio tal paliza al hipnotizador fallido, que ambos debieron ser internados. Burstein en el hospital y Hagner nuevamente en el neuropsiquiátrico. El mismo Riusec fue tentado por Burstein para ser hipnotizado pero el afamado pintor dijo que él no accedía a esas prácticas ni por todo el oro del mundo y a continuación preguntó cual sería la paga por prestarse a la prueba. Ante la respuesta de que la experiencia era ad- honorem para colaborar con la ciencia, Riusec se retiró puteando en catalán.
Durante mucho tiempo la búsqueda de voluntarios para someterse a la hipnosis resultó un fracaso. Burstein no tuvo más opción que recurrir al engaño para poder concretar sus experimentos. Comenzar enfrentando a la muerte le pareció demasiado audaz, por lo tanto decidió publicar un aviso pidiendo secretaria e intentar dominar a las postulantes por medio de las técnicas de hipnosis que manejaba.. Así tuvo éxito en mesmerizar a dos jóvenes bastante agraciadas, a las que hizo creer que eran novios desde hacía meses. Luego, abusando de la ascendencia que tenía sobre las muchachas, las convenció de que ambas estuvieron de acuerdo en aceptar la relación de trío que mantenían. Sin haberlo pensado con anterioridad Burstein comprendió que podía usar sus habilidades en beneficio propio y se decidió entonces a captar una cantidad importante de personas que, mediante la sugestión, le entregaban con alegría un porcentaje de sus ingresos, solucionando los problemas económicos que lo habían perseguido toda su vida.
Lo más parecido al origen de sus estudios, es decir intentar derrotar a la muerte, fue mantener hipnotizados a unos cincuenta jubilados que le daban la mitad de sus haberes y que no sufrían hambre debido a la alquimia que Burstein practicaba en ellos.
Rodeado siempre de hermosas doncellas, con una holgada posición económica y obteniendo comentarios halagüeños del periodismo, se codeó con los más empinados y poderosos personajes de su época, gracias a sus capacidades oscurantistas La vida de Burstein transcurrió llena de lujos y placeres. Dejó de lado los intentos por derrotar a la muerte y se abocó a disfrutar de su buena fortuna. Cambió la lectura de los cuentos de Edgar Allan Poe por las glamorosas páginas de Hola y Caras, que lo tuvieron como protagonista.
Luego del fallecimiento de Burstein, las opiniones sobre su persona estaban divididas: para algunos (posiblemente hipnotizados) fue un gran tipo, para muchos otros era un atorrante mentiroso y vividor. Una tercera corriente lo proclama como el guía espiritual creador de todas las sectas.
En Montecastro funciona la sede de la Escuela Burstein de fenómenos paranormales. La manejan unos muchachos que sólo buscan, sin ningún éxito, levantarse minas.