sábado, 26 de diciembre de 2009

La verdad sobre el caso Burstein, por Robert de Bruce

Posiblemente el libro estaba en su casa o tal vez lo haya retirado de la biblioteca escolar. No recordaba bien cómo había dado con él, pero ¨El extraño caso del señor Valdemar¨ produjo tal impacto en Emanuel Burstein, que lo marcó para siempre.
El cuento se refiere a la práctica del mesmerismo (precursor de la hipnosis, se basa en la idea de una fuerza magnética capaz de dominar al cuerpo), intentando que un moribundo se mantenga vivo mediante esta técnica.
Edgar Allan Poe es considerado uno de los padres de la literatura diabólica moderna y fue admirado, entre otros por Baudellaire, Julio Cortázar (quien fue traductor de su obra al castellano), Borges y Horacio Quiroga. Poe fue, entre otras cosas, un verdadero maestro en la creación de cuentos cortos y relatos de terror.
Emanuel Burstein leyó ¨El gato negro¨, ¨El corazón delator¨, ¨El barril de amontillado¨, ¨El pozo y el péndulo¨. Todos le gustaron, admiraba a Poe, pero ¨El extraño caso del señor Valdemar¨ fue algo especial. Con los años volvió una y otra vez al mismo relato. Lo que lo impresionaba no era la forma en que estaba escrito, sino la idea de poder luchar contra la muerte y de encontrar la forma de derrotarla.
Burstein dedicó largos años de su vida al estudio de las ciencias ocultas, espiritismo, cartomancia, hechicería, i-ching, lectura de borra de café, quiromancia, tarot. No obstante concluyó en que lo más acertado para entablar la batalla contra la muerte era la primigenia idea de Poe: el hipnotismo. Especializado en ésta técnica, decidió entonces llevar a cabo su intento de vencer a la parca.
En un reportaje que monseñor Jaime Roitman le hiciera a Joan Lluc Riusec durante la fiesta de cumpleaños del escritor Paul Hagner, se incluye como un comentario risueño que en una oportunidad Emanuel Burstein le propuso a Hagner llevar a cabo una sesión de hipnosis que le permitiría al famoso irlandés dejar de ser analfabeto en forma instantánea y sin ningún esfuerzo. Ante la tentadora oferta, Paul accedió, pero es bien sabido que para poder ser hipnotizado hay que estar predispuesto. El espíritu indómito del irlandés revolucionario hizo fracasar la sesión y en un ataque de ira por el incumplimiento de lo prometido le dio tal paliza al hipnotizador fallido, que ambos debieron ser internados. Burstein en el hospital y Hagner nuevamente en el neuropsiquiátrico. El mismo Riusec fue tentado por Burstein para ser hipnotizado pero el afamado pintor dijo que él no accedía a esas prácticas ni por todo el oro del mundo y a continuación preguntó cual sería la paga por prestarse a la prueba. Ante la respuesta de que la experiencia era ad- honorem para colaborar con la ciencia, Riusec se retiró puteando en catalán.
Durante mucho tiempo la búsqueda de voluntarios para someterse a la hipnosis resultó un fracaso. Burstein no tuvo más opción que recurrir al engaño para poder concretar sus experimentos. Comenzar enfrentando a la muerte le pareció demasiado audaz, por lo tanto decidió publicar un aviso pidiendo secretaria e intentar dominar a las postulantes por medio de las técnicas de hipnosis que manejaba.. Así tuvo éxito en mesmerizar a dos jóvenes bastante agraciadas, a las que hizo creer que eran novios desde hacía meses. Luego, abusando de la ascendencia que tenía sobre las muchachas, las convenció de que ambas estuvieron de acuerdo en aceptar la relación de trío que mantenían. Sin haberlo pensado con anterioridad Burstein comprendió que podía usar sus habilidades en beneficio propio y se decidió entonces a captar una cantidad importante de personas que, mediante la sugestión, le entregaban con alegría un porcentaje de sus ingresos, solucionando los problemas económicos que lo habían perseguido toda su vida.
Lo más parecido al origen de sus estudios, es decir intentar derrotar a la muerte, fue mantener hipnotizados a unos cincuenta jubilados que le daban la mitad de sus haberes y que no sufrían hambre debido a la alquimia que Burstein practicaba en ellos.
Rodeado siempre de hermosas doncellas, con una holgada posición económica y obteniendo comentarios halagüeños del periodismo, se codeó con los más empinados y poderosos personajes de su época, gracias a sus capacidades oscurantistas La vida de Burstein transcurrió llena de lujos y placeres. Dejó de lado los intentos por derrotar a la muerte y se abocó a disfrutar de su buena fortuna. Cambió la lectura de los cuentos de Edgar Allan Poe por las glamorosas páginas de Hola y Caras, que lo tuvieron como protagonista.
Luego del fallecimiento de Burstein, las opiniones sobre su persona estaban divididas: para algunos (posiblemente hipnotizados) fue un gran tipo, para muchos otros era un atorrante mentiroso y vividor. Una tercera corriente lo proclama como el guía espiritual creador de todas las sectas.
En Montecastro funciona la sede de la Escuela Burstein de fenómenos paranormales. La manejan unos muchachos que sólo buscan, sin ningún éxito, levantarse minas.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Recuerdos de mi barrio, por Brandon Lima

En la esquina de mi casa, cuando yo era chico, había un café. No estaba en una avenida ni en una calle comercial, era el bar de mi barrio donde los hombres (las mujeres no entraban nunca) se juntaban a la tarde, después de salir del trabajo, para jugar a las cartas, al dominó o al ajedrez y tomarse unas ginebras, unos vinos o un café con los amigos. Los bares de esa época funcionaban casi como un club, era el lugar en el que los varones se reunían porque las casas eran el hábitat de las esposas (en los principios de los años 60 era habitual que la mujer se encargara de la casa, la comida y de los hijos).
Hay cosas que, a la distancia, me resultan curiosas. La mayoría de mis vecinos eran tipos de clase media baja, con varios hijos. Sin embargo, podían ir al café (o, como se decía comúnmente, al boliche) casi todas las tardes. Los sábados a la mañana, si no hacía mucho frío, se sentaban en las mesas que se ponían en la calle para tomarse un vermucito y hacer una picadita con los muchachos. Muchos compraban el diario todos los días (Crónica a la mañana y algunos La Razón por la tarde). Las mujeres iban a la feria, que funcionaba en la calle. Los pibes jugaban al punto con las figuritas de chapa o de cartón y las nenas pegaban en el álbum las que venían con brillantina (no se si se llamaba así, eran como unos granitos de sal gruesa que venían pegados en las figuritas y reflejaban la luz). El pescador pasaba con una especie de triciclo que en la parte delantera tenía un cajón de chapa con ruedas, en el que llevaba el pescado entre barras de hielo. En las tardes de verano se mezclaban los pregones del HELADEEEEERO!!! con la musiquita de una armónica y el grito del AAAAAFILADOOOOR!!!. El lechero dejaba unas botellas de leche de un vidrio grueso, de color verde o marrón con tapas de papel de aluminio. Poca gente tenía auto y el teléfono era un artefacto que unos pocos elegidos poseían.
Pero volvamos al boliche. Recuerdo algunos personajes claramente, a pesar del tiempo transcurrido. Un gallego petisito llegaba casi todas las tardes a tomarse unas copitas. Mi perro, aunque no lo había visto nunca porque no salía a la calle, lo odiaba a la distancia. Cuando el tipo pasaba, ladraba enloquecido. Al salir, invariablemente borracho, el gallego lo quería pelear ¨sal si eres hombre¨ le gritaba y el perro se volvía loco. Siempre tuve la tentación de abrirle la puerta, pero por suerte no lo hice. Hubiera sido una masacre.
Don Rosario Capparoni era, para mí, un tipo viejísimo. Calculo, ahora, que tendría unos setenta años, pero en esos tiempos un septuagenario era viejo en serio. El tano siempre estaba vestido con un saco oscuro y sombrero negro. Tenía el pelo blanco y los bigotes manchados de amarillo por el humo de unos toscanitos que fumaba todo el tiempo. Don Rosario caminaba despacito arrastrando los pies y siempre hacía el mismo chiste: se acercaba a algún desconocido y le decía con voz cansada -¡Es triste llegar a viejo!. Cuando el interlocutor asentía casi con pena, el viejo agregaba _¡Pero mas triste es no llegar! y se iba pitando el toscano.
Pincho y Tomate eran hermanos, vivían a media cuadra del boliche y eran clientes consuetudinarios. Los dos tenían un ligero retraso mental y mantenían constantemente un estado de semi borrachera. Tomate era el intelectual, siempre llevaba en libro bajo el brazo, aunque sospecho que no sabía leer. Fumaba en pipa, pero como generalmente no tenía plata para tabaco, a veces la rellenaba con yerba (la que se usa para el mate) y otras veces con una mezcla de pasto y papel picado. Creo haber escuchado que murió en el Hospital Tornú. .Pincho, por su parte, era el más servicial. Si veía a una vecina llevando la bolsa de los mandados corría a ayudarla (siempre recibía alguna moneda como recompensa), era de poco hablar y tenía una cara graciosa, se parecía a Stan Laurel (el flaco de El Gordo y el Flaco). Murió de una manera increíble, aunque juro que es verdad. Un vecino le dio unos pesos para que le podara el árbol de la vereda. En mi barrio hay unos árboles muy grandes que con sus raíces rompen las baldosas de las calles y en primavera sueltan unas pelusas que hacen estornudar a todos y son la tortura de los alérgicos, creo que se llaman plátanos. Bueno, decía que un vecino le encargó podar el árbol. Pincho, bastante ebrio, se sentó sobre una de las ramas más gruesas y se puso a serrucharla. Después de un par de horas la rama cedió y cayó desde una altura de unos tres metros, con Pincho montado sobre ella. ¡El salame se había sentado sobre la rama, de cara al tronco del árbol!
Don Manuel Francisco de Alcázar era un personaje. Gran bebedor de jerez, era un narrador de historias extraordinario, aunque para el resto de los parroquianos se trataba de un viejo mentiroso. Don Manuel había llegado hace muchos años de España e instaló un corralón de materiales con el que hizo una pequeña fortuna. Por las noches solía frecuentar el café y después de beber un buen rato, contaba sus historias. Recuerdo una que solía repetir, en la que se encontraba colocando unas chapas en el techo de un galpón que había levantado en una quinta que tenía en Moreno. Estaba cayendo la tarde pero solamente le faltaba colocar la última para terminar el trabajo, por lo que no quería abandonar la tarea. Se encontraba con el martillo en la mano y unos clavos en la boca cuando unos grandes nubarrones negros llamaron su atención. De pronto comenzó a soplar un viento inaudito. Las copas de los árboles se doblaban casi hasta tocar el suelo. Decidió bajar pero justo en ese momento, la chapa sobre la que se encontraba parado fue remontada como un barrilete y salió planeando con Alcázar parado sobre ella. Los muchachos del café, que habían escuchado el cuento muchísimas veces, siempre le preguntaban al viejo como hizo para bajar. -¡Ah muchachos, fue terrible! Volé parado haciendo equilibrio sobre la chapa unos doscientos metros hasta que finalmente se clavó en un pino y yo pude descender por las ramas. Al final del relato todos lo aplaudían y el viejo pagaba una vuelta de jerez.
Las cosas cambiaron mucho en estos años, recién entré en un bar y me atendió una camarera en minifalda. Le pedí un café y se fue diciéndome ¨Dale¨

sábado, 12 de diciembre de 2009

Máximo Forsinitti, el vidente tardío, por Ornella Di Cesaris

Las profecías pueden definirse como predicciones hechas en virtud de un don sobrenatural, o como juicios y conjeturas que se forman de algo por las señales que se observan de ello.
Algunas personas adquirieron fama mundial por sus profecías. Nostradamus, San Malaquías y Solari Parravicini pueden servir como ejemplo.
Máximo Forsinitti no puede integrarse a ésta nómina por dos motivos:1) no tuvo fama mundial o, para ser preciso, no tuvo fama alguna. 2) La definición de profecía remite a la predicción de sucesos que han de ocurrir en el futuro y Forsinitti era incapaz de intuir siquiera, el más mínimo evento del porvenir.
La suya era una capacidad diferente y extraña. Podría, tal vez, ser catalogado de vidente (persona que tiene visiones sobrenaturales o fuera de lo común). Si, sin dudas eso era: un vidente.
Máximo Forsinitti poseía la rara habilidad de soñar situaciones que se daban exactamente igual en la realidad hasta en los más mínimos detalles. Eso si, sus sueños eran indefectiblemente posteriores a los sucesos reales.
Algún malintencionado se apresurará a decir que cualquiera sueña con la abuela que murió hace años o con una situación erótica con la hermana de su novia. No es este el caso. Cualquier humano normal es capaz de soñar esas bobadas.
Forsinitti tenía una capacidad especial. Soñaba con cosas del pasado que desconocía e invariablemente sus sueños resultaban certeros. Así, por ejemplo, una noche de junio de 2006, fue capaz de transcribir el extracto completo del sorteo de navidad de 1954 sin errar un solo número. También acertó el Gran Premio Jockey Club de 1951, dando como ganador a Yatasto, 57 años después de corrida la prueba.
Hoy cualquier gil podría tener la visión del atentado a las Torres Gemelas, pero los datos que aportaba Máximo Forsinitti no eran del manejo de una persona común.
El comisario retirado Enrique Lagrove propuso contratar a Forsinitti para intentar resolver delitos que habían quedado cerrados sin encontrar culpables. El vidente tuvo un sueño relacionado con una muerte ocurrida en 1938 viendo claramente el rostro y el nombre del asesino, pero a nadie le interesó desentrañar un crimen que no otorgaría ningún rédito a quienes lo esclarecieran.
Durante años Forsinitti intentó vivir de sus clarividencias pasadas, sin encontrar nunca la utilidad práctica que estas experiencias pudieran tener. La única oportunidad en que estuvo cerca de poder obtener un ingreso económico con su capacidad sobrenatural, se produjo cuando un empresario intentó contratarlo ofreciéndole una suma nada despreciable para corroborar si su mujer lo había engañado con el profesor de karate del Club Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires. Teniendo, por primera vez, una sospecha de lo que podría suceder en el futuro, el profeta del pasado desechó la oferta.
El final de Máximo Forsinitti fue horrible e inesperado. Una madrugada soñó con un encuentro sexual entre su esposa y el vecino del octavo ¨C´. Se despertó temblando y sudoroso. Víctima de la desesperación, se arrojó por la ventana. Poco antes de estrellarse contra el pavimento tuvo un pensamiento conmovedor: ¿Por qué salté si soy soltero?, pero ya era tarde para torcer su destino.
Que en paz descanses Máximo. Algunos pocos te recordaremos y me aventuraría a predecir que por poco tiempo.


sábado, 5 de diciembre de 2009

La mujer de la lluvia, por Brandon Lima

Damián estaba sentado en el bar mirando por la ventana que daba sobre la avenida Santa Fe. Llovía mucho y prefirió tomar un café antes de ir a buscar el auto a la cochera, con la esperanza de que parara de llover. No traía piloto y no quería mancharse el traje. De pronto la vio. Alta, delgada, ojos claros, el cabello oscuro, con un impermeable que llevaba abierto. Sintió la necesidad de hablarle, buscó en la billetera pero no tenía cambio. No había tiempo para vueltos, dejó el billete sobre la mesa y pagó el café más caro de su vida. Salió apurado hacia la calle tropezando con las sillas.
Una vez afuera, intentó ubicarla con la mirada. Ya no le importaba la lluvia ni que el traje se manchara. La morocha caminaba rápido, estaba cerca de la esquina de la cuadra siguiente. El corrió por la vereda intentando alcanzarla, no se preocupó en disculparse con la gente que empujó en el trayecto. Finalmente logró pararse delante de ella.-Perdonáme, vos no me conocés pero yo se que sos la mujer de mi vida…
La morocha lo miraba sin reaccionar, cuando en el mismo momento llegó un tipo muy pintón , la besó en la boca y dijo amablemente: Hola amor, ¿quién es tu amigo? Damián se disculpó: Perdón, te confundí con otra persona.
Pasó el tiempo, Damián se casó y tuvo hijos. Estuvo cerca de ser feliz, pero la mujer de la lluvia estuvo siempre en su memoria. Tal vez la vida con la morocha hubiera sido insoportable, pero las cosas que no suceden nos dan la posibilidad de imaginarlas pletóricas de dicha.
Muchas veces, idealizando lo que podría haber sido, se pierde la capacidad de disfrutar y valorar lo que se tiene. Hay una frase de Francisco de Quevedo que sintetiza claramente este pensamiento: ¨ Lo mucho se vuelve poco con sólo desear un poco más ¨.

Un caso absolutamente opuesto al de Damián es el del arquitecto Raimundo Burzaco. El tipo valoraba cualquier cosa exageradamente y todo era motivo de gozo: ¡Que bueno, llueve! ¡Que suerte, dejó de llover! Todo le parecía bien, hasta en las cosas más desagradables encontraba un motivo de alegría. Los demás lo consideraban un pelotudo, y Burzaco agradecía que utilizaran su tiempo en pensar en el. Se casó con una mina horrible y antipática, pero a Raimundo sólo le importaba que se dejase querer. El la amaba. La amaba tanto que le encargó al pintor Joan Lluc Riusec que hiciera un retrato de su esposa. Ante la fealdad de la mujer, el catalán estuvo a punto de negarse a aceptar el trabajo, pero la paga era buena y sus principios volátiles, por lo que rápidamente accedió. Como un homenaje a Burzaco (el único hombre felíz que conoció), Riusec, que siempre fue un pintor hiper-realista, decidió no desmentir nunca a los críticos que por esta obra lo consideraron, junto a Kandinsky y Paul Klee, uno de los padres del abstraccionismo.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Cuentos infantiles, por Robert de Bruce

Los cuentos infantiles son, por lo general, historias muy dramáticas que finalmente se resuelven de una manera favorable. La bella durmiente, Caperucita roja y Cenicienta son claros ejemplos de ello.
El casi desconocido Leonardo Valdez fue un cuentista infantil de una originalidad formidable. Su obra estaba signada por una crudeza práctica que apuntaba a inculcarles a los niños que no es posible esperar soluciones mágicas para los problemas que debemos afrontar en la vida. Muchas veces podremos resolver nuestros inconvenientes con trabajo y esfuerzo, muchas otras deberemos aceptar que hay situaciones irreparables y que aún así la vida continúa.
Es innegable que los cuentos de Leonardo producían cierta desdicha y tristeza en los chicos, pero el autor prefería contribuir a forjar su temple antes que engañarlos presentándoles un mundo absurdamente feliz, que se contrapone con la realidad.
Multitudes de psicopedagogos hacían cola para acusar a Valdez de atentar contra la salud mental de los párvulos. Psiquiatras y criminólogos lo hicieron responsable del accionar de asesinos desalmados que habrían crecido leyendo sus historias. Los abogados defensores de las más aborrecibles lacras sociales justificaban a sus clientes ante la justicia, diciendo que las conductas de éstos energúmenos eran el resultado de la angustia desbordante a la que los había sometido el cuentista durante la niñez.
Como suele suceder, siempre hay sectores que nadan contra la corriente y se enfrentan con las opiniones de las mayorías. Así surgió el ¨Comité Nacional en pro de la reivindicación del literato Leonardo Valdez¨, título tal vez demasiado pretencioso para una agrupación que contaba con cuatro integrantes, de los cuales tres eran parientes directos del escritor y el restante era el propio Valdez. El Comité argumentaba que de ser cierta la influencia del autor en la cantidad de malhechores que lo invocaban, sus libros se deberían haber vendido por miles y la realidad es que su único texto, titulado ¨Penosos cuentos para niños realistas¨ jamás concitó el interés de una editorial para publicarlo.
A modo de ejemplo de la excelsa obra de Leonardo Valdez, se transcriben algunos de sus cuentos, ignorándose quién fue el responsable de conservarlos.

El patito feo: Todos los patitos se mofaban de Teo porque era diferente. El pobre patito, entre llantos, le preguntaba a su mamá a qué se debía su fealdad. – Hijito, dijo su madre, ahora todos se ríen de ti, pero en unos meses tú serás un hermoso cisne y ellos seguirán siendo sólo unos patos comunes. Con el paso del tiempo, Teo tuvo dos certezas que lo acompañaron por el resto de su vida: 1) Los patos jamás se transforman en cisnes. 2) Las mujeres siempre mienten.

La tortuga: Eduardo Chernaglia fabricaba autos de competición en miniatura. Era realmente excelente en su trabajo y la calidad de los productos que comercializaba le permitió ser líder del mercado. Ayelén, la hija de Chernaglia, tenía una tortuga como mascota. La tortuga, a la que bautizaron Tania, arrastraba una historia curiosa. Cuando el quelonio llegó a la casa, se negaba a comer la lechuga que le ofrecían. Pasó días sin comer, hasta que un domingo la ensaladera cayó accidentalmente al piso y Tania devoró toda la lechuga en segundos. ¡La tortuga solamente comía si se le ponía sal a los vegetales! El bicho creció y en pocos años tuvo en tamaño considerable.
Cierta mañana de verano, Ayelén la encontró con los ojos en blanco, la lengua colgándole a un costado y un charco de saliva debajo de la boca. La llevaron al veterinario con premura y comprobaron que el abuso de sal le había provocado un ACV. A Eduardo le daba pena ver que Tania no podía desplazarse con facilidad y adaptó sobre su caparazón un motorcito de los que le colocaba a los autitos. Un ingenioso dispositivo hacía que cuando la tortuga presionaba el piso con la patita izquierda, el motorcito comenzara a funcionar. Toda la familia se reunió en el patio para ver a Tania estrenar el motor. Y todos fueron testigos de cómo la tortuguita comenzó a moverse, tomó velocidad y se despedazó al chocar contra la pared del fondo.
Moraleja: La sal es un asesino silencioso. Los motores hacen ruido.

El compañero fiel: Desde los veinte años, Antonio Giacomino contaba con la compañía de un perro lazarillo que hacía más llevadera su vida de no vidente. Sólo en el mundo, Antonio siempre tenía al fiel Nino a su lado. El destino suele ensañarse con algunas personas y así fue que al cumplir ocho años, el perro también perdió la vista.
¿Cómo notaría un ciego que su perro también está ciego?. Unidos para siempre, los dos murieron al caer por el hueco de un ascensor

sábado, 28 de noviembre de 2009

La ‘Ndrina Sarsino, por Ornella Di Cesaris

Hace muchos años, los jefes de la ‘Ndrangheta (ndrángueta) o Mafia Calabresa convinieron en que se hacía necesario que uno de ellos se trasladara a Sudamérica para manejar desde allí los negocios de la organización. Después de estudiar con detenimiento cual era la persona indicada para realizar el trabajo, se decidieron por Salvatore ¨Totó¨ Sarsino, un Capubastuni (segundo del jefe de una familia) de la ciudad de Plati
Salvatore fue elegido por una trayectoria intachable dentro de La Santa (nombre por el que también se conoce a la ‘Ndrangheta), por considerárselo un tipo inteligente, valeroso y leal, que además contaba con la ventaja de ser lo suficientemente joven como para dirigir una ‘ndrina (equivalente calabrés a las familias de la mafia siciliana) en el exterior.
¨Totó¨ se embarcó hacia La Argentina, país en el que fundaría la ‘ndrina Sarsino y desde donde se manejaría el envío de droga para Europa. En el viaje lo acompañaban su mujer, Teresa, y sus dos jóvenes hijos Vittorio (Vitto) y Rocco.
Poco antes de llegar al puerto de Buenos Aires, inesperadamente Salvatore enferma de gravedad. Conciente de estar próximo al final de su vida, llama a sus hijos a su lecho de muerte y delega en ellos la tarea que se le había encomendado.
- Vitto, estarás a cargo de la ‘ndrina. Rocco será tu segundo. En Buenos Aires buscarán gente capaz para que trabajen con ustedes, deberán contactar a los productores de coca y enviarla a Catanzaro. ‘Ndrangheta proviene del griego y significa ¨hombre valiente¨, honren a La Santa siendo valientes y tengan en cuenta que quien habla mucho, siempre lo hace mal. Cuiden a su madre y juren omertá (código de honor que exige silencio sobre las actividades del grupo). Después de pronunciar estas palabras, Salvatore cerró los ojos para siempre.
Unos días después, la familia Sarsino consigue ubicarse en un conventillo del barrio de La Boca.
Vitto y Rocco no heredaron la inteligencia ni la sagacidad de su padre, más bien salían a su bisabuelo Gaetano, que había estado preso por falsificar billetes cuando en Calabria sólo existían las monedas.
Vitto debía conseguir integrantes para la ‘ndrina Sarsino, pero no conocía a nadie en esta ciudad. Pensó en cómo hacerlo, hasta que finalmente tuvo una idea brillante ¨Busco ladrones, traficantes, secuestradores, estafadores y asesinos para emprendimiento serio. Presentarse en el bar de Montes de Oca y Villafañe, el martes de 14 a 19 hs. Exijo discreción. Preguntar por Vitto Sarsino¨ decían los volantes que hizo imprimir y que repartió por la calle.
Mientras tanto Teresa estaba sumamente preocupada porque el dinero que habían traído de Italia se estaba acabando. Rocco le aseguró a su madre que él se haría cargo de solucionar el problema y salió a buscar la forma de hacerse de unos mangos.
A las dos horas volvió con la tarea cumplida: Máma, no se haga más problemas que ya resolví el asunto. Le conseguí un laburïto de lavandera en un hotel del puerto. Me dijo el dueño que si usted quiere puede hacerse alguna changuita con los marineros que duermen ahí. Por esa extra le dan el 30 por ciento de la recaudación, pero no me dijeron que tenía que hacer. Usted después arregla…
La convocatoria laboral de los Sarsino fue poco exitosa. Solamente dos aspirantes a integrar el grupo se presentaron en el bar. El primero dijo haber estado preso dos veces por travestismo y ejercicio de la prostitución en la vía pública. Vitto lo rechazó –Seremos mafiosos, pero mantenemos una línea de conducta, le dijo antes de despedirlo, aunque debió darle una importante suma de dinero para que el travesti no lo denuncie por discriminación ante el INADI. El segundo era un malviviente de Palermo llamado Floreal Argüello
-Digamé con .que experiencia cuenta, ordenó Vitto.
- En febrero me afané tres caballos y un auto, contestó Floreal.
-Y les hizo buena plata, los vendió bien?
-No, todavía los tengo en la pieza. Hay pocas calesitas por la zona.
Aunque el maula de Palermo no era exactamente lo que buscaban, los hermanos decidieron incorporarlo al clan ante la ausencia de otros postulantes.
La banda completa se dirigió a cometer su primer delito, como un entrenamiento para los trabajos de mayor envergadura que vendrían después. Se fueron hasta Mataderos y se dispusieron a robar en una carnicería. Bastante nerviosos ante el cumplimiento de su primer ilícito, ingresan al local y se encuentran con un carnicero enorme, que medía casi dos metros y rondaría los 140 kilos. Pero si algo tienen en claro los integrantes de la ‘Ndrangheta es que la unión hace la fuerza, entonces, entre los tres consiguieron reunir lo suficiente para comprar un kilo de picada común y poder salir indemnes.
Resolvieron, ante el revés del entrenamiento, evitar nuevas frustraciones y encarar directamente el trabajo que Salvatore Sarsino les encargó. Rocco sería el responsable de obtener la coca, Floreal conseguiría documentos truchos para presentar en la aduana. Vitto tendría bajo su responsabilidad la custodia de la carga hasta la salida del barco. La operación se realizó con éxito.
Cuatro meses después, desde Catanzaro, llegó una nota en la que los exoneraban de la ‘Ndrangheta, les indicaban que retiraran del puerto el embarque que les enviaban de vuelta , les aclaraban que debían haber despachado coca y les recomendaban que se metieran en el culo el cargamento de Pepsi que habían mandado.
Este nuevo fracaso los convence de que para hacer carrera en el mundo del hampa, deberán esmerarse mucho más y tendrán que relacionarse con gente de avería que les indique el camino correcto. Finalmente cumplen a la perfección con el plan que se habían trazado y se convierten, ahora si, en hombres realmente temibles: Floreal es diputado, Rocco maneja un sindicato y Vitto es intendente de una localidad del Gran Buenos Aires.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Apuntes sobre el Diablo, por Monseñor Jaime Roitman

El asceta griego Hynkrêdulos Tánatos no comulgaba con la creencia de San Agustín acerca de que el Creador no era el responsable de que existiera el mal, sino que éste fue generado por el mal uso que hizo el humano del libre albedrío. Le resultaba insólito que, siendo el hombre una creación de Dios, haya sido capaz de contrariarlo y aún de imponer su maldad por sobre la voluntad del altísimo. Por supuesto coincidía con que no podía ser Jehová quien engendrara el mal, pero ¿por qué no podía detenerlo si es todopoderoso?
Buscando la respuesta, Tánatos se dedicó durante más de treinta años al estudio de las hipótesis de varios teólogos, psicoanalistas y filósofos e incluso vio todos los capítulos de la serie ¨Camino al cielo¨.
Adscribiendo a los pensamientos de Konrad Lorenz, Karl Von Frisch y Nikolaas Tinbergen, quienes comparando la conducta animal con la humana concluyeron en que la agresividad es genética y que el instinto de agresión humana dirigido a sus congéneres es innata, Tánatos concibió una teoría sobre la creación del mundo y la génesis del hombre que, en su honor, recibió el nombre de Hynkrêdulismo.
Según sus deducciones, lo primero en existir fue Satanás. Ante lo poco gratificante que le resultaba al demonio ejercer el mal en medio de la nada, decide crear el mundo y, en un acto de claro masoquismo, hacer a su imagen y semejanza al hombre, para poder descargar sobre él toda su crueldad. En este punto se encuentran los primeros datos inquietantes de la teoría: si Luzbel creó al hombre a su imagen y semejanza, el hombre es, necesariamente, malo por naturaleza (coincidiendo con las inferencias de los etólogos antes mencionados) y, existiendo probadas evidencias científicas de que los primeros humanos fueron negros, es atinado pensar que el diablo también lo es.
Siendo casi infinitos los males y desgracias que el Maligno debe distribuir sobre su creación, resuelve hacerse de un grupo de adláteres que lo ayuden en su tarea. Entre estos acólitos, Lucifer tiene predilección por uno al que llamó Dios. Viendo las crueldades e injusticias a las que era sometida la humanidad, Dios se transforma en bueno desatando la ira de Belcebú, que decide castigarlo arrojándolo al cielo. Desde ese momento Dios pasa a ser acérrimo enemigo de Satán y el principal protector de los hombres.
Ahora, siempre según la teoría de Tánatos, puede explicarse el porque de los males que aquejan a la humanidad. Se deben a que el creador del universo, por ser el primero y actuar siempre con anterioridad, dispone la sucesión de las fatalidades a ejecutarse. Por su parte, Dios siempre se ve obligado a reaccionar ante los hechos consumados, intentando amortiguar la gravedad de esos flagelos sin poder nunca evitarlos. Puede entonces entenderse a que se debe la existencia del hambre, de las guerras, de las inundaciones, de los crímenes y de los contadores públicos.
Hynkrêdulos imagina las acciones del Diablo y de Dios como si estuvieran disputando una partida de ajedrez, en la cual Leviatán lleva las piezas blancas y ante cada uno de sus movimientos, El Señor ejecuta una respuesta que sólo puede ser defensiva, pues la iniciativa la tiene el otro bando.
Como se puede comprobar con facilidad, los seguidores de la escuela del Hynkrêdulismo no existen, ni siquiera cree en ella el mismísimo Hynkrêdulos Tánatos, quien profesa el culto ortodoxo griego.

Un vecino del barrio de San Cristóbal dice haber conocido al diablo. Cuenta que se le presentó bajo la apariencia de una hermosa pelirroja que trabajaba como ecuyere en un circo mejicano. Hechizado por la belleza de la mujer, no dudó en seguirla, aunque para ello debió abandonar a su familia y enajenar los bienes que poseía. Después de unas pocas semanas la mina lo dejó para irse con un abogado.
Una vecina del mismo barrio también refiere haber contactado al diablo e incluso asegura que, desconociendo su verdadera identidad, se casó con él y tuvo dos hijos. Luego el tipo la estafó con la venta de la casa que tenían en común y se rajó con una ecuyere pelirroja que conoció en un circo mejicano.

Un diariero de Devoto jura que dos o tres veces por año el diablo se apodera del árbitro de fútbol Alberto Sincaglia y lo obliga a favorecer escandalosamente con sus fallos a los equipos locales. Un grupo de parroquianos del bar ¨Ristretto¨ va más lejos y asegura que el diablo se apodera de todos los réferis en todos los partidos.

Un viejo cafetero del Congreso de la Nación sospecha que el diablo se presenta en el recinto justo en el momento en que los legisladores emiten sus votos y los fuerza a pronunciarse en forma totalmente opuesta con los intereses de sus representados. Luego espera a que haya elecciones y obliga a la gente a entregar su voto a quienes detesta.

El pintor Jean Lluc Riusec recibió el primer premio en una exposición de retratos por su obra titulada ¨El rostro del Diablo¨. El trabajo del catalán consistía en un marco de madera que contenía un espejo.

Quedó en el recuerdo de todos los vecinos de Mataderos la única ocasión en la que el Diablo fue derrotado. Intentando darle un susto que acabara con su vida, el demonio tocó el timbre en la casa de Abelardo Parente. Cuando el hombre salió a ver quien llamaba se le presentó: -Buenas noches, soy Lucifer
-Un momentito que le aviso a mi suegra que lo atienda
, contestó Abelardo.
El Diablo jamás regresó.

viernes, 6 de noviembre de 2009

La crítica, por Gerardo Prospitti (cronista jubilado)

Los argentinos nos pasamos la vida ejerciendo la crítica. Pero nuestra crítica no busca la mejoría del criticado sino su destrucción, o al menos, hacerlo pasar un momento desagradable.
Nos encontramos con un amigo que no vemos desde hace tiempo: ¡Que alegría verte che! Y a continuación lo matamos: ¡Qué gordo que estás! o ¡Cómo se te volaron las chapas!, todo esto entre palmadas y sonrisas. El otro nos dice: Y si,…, que va´cer…(mientras piensa: porqué no te vas a la mierda…). También se da lo contrario: Cacho, que flaco estás,¿no te da de comer la Turca? Y Cacho nos sonríe, no tiene ganas de hablar de su enfermedad.
Otro caso: reunión de ex compañeros del secundario, no se ven desde hace veinte años: ¡Hola Ceci, que bien que estás!, - Ay, no Sandra, la que está igual sos vos!
Inmediatamente Cecilia comentará con los demás lo vieja que está Sandra y Sandra les preguntará a las otras cómo puede ser que Cecilia esté tan estropeada.
Escena en la playa: ¿No le da vergüenza a esta vieja, ponerse esa malla?, le dice el marido a la mujer, mientras la panza le balconea sobre short de lycra.
Un ignoto panelista de un programa de chimentos de la televisión intenta ridiculizar la carrera de un actor que es figura desde hace más de treinta años. Un novel periodista que empezó ayer a trabajar en la radio, se siente capaz de verduguear a un tipo que a los veintiséis años dirigía la revista más importante del país y que hoy sigue siendo figura.
Poniendo el carro delante del caballo, los periodistas deportivos son más importantes que los futbolistas a quienes critican. Un partido no es sino la excusa para poder hacer lo que realmente interesa: el programa que lo analiza.
Un funcionario es descubierto en un delito gigantesco. ¡No nos importa!, lo que queremos es ver que van a decir los analistas políticos en el programa de ésta noche.
¿Podemos ser tan pelotudos? Si, sin dudas.
Yo mismo, que estoy criticando a quienes critican, puedo reconocerme en casi todos los casos que cito.
Existen profesiones que tienen por objetivo ejercer la crítica, como los críticos de cine, por ejemplo. ¿Cuál es el atributo que habilita a un tipo para ejercer esta tarea? ¿Qué autoridad tiene para opinar sobre el trabajo de un actor, de un guionista o de un director?. Todos podemos dar nuestro parecer sobre un hecho tan subjetivo y personal como una creación artística pero ¿realmente hay alguien que pueda ser la voz de todas las voces?, ¿puede, el gusto de una persona, ser el parámetro de lo bueno o lo malo para todos los demás?. Si quienes ejercen la crítica de cine estudiaron dirección o se graduaron de actores en el conservatorio nacional, podremos reconocer que cuentan con una formación teórica que avala su opinión. Sin embargo, lo usual es que éstos críticos profesionales tengan como sustento para emitir sus opiniones el haber visto muchas películas (?) Una situación similar se da con los críticos de otras ramas del arte (literatura, pintura, música).
Seguramente se refutará mi opinión diciendo que según el criterio que he expresado, sólo pueden opinar de boxeo los boxeadores, de escultura los escultores, etc.
No es verdad, no es eso lo que sostengo. Digo que solamente con una sólida formación se puede tener el conocimiento necesario como para poder evaluar el desempeño de otros en determinadas actividades y siempre dejando en claro que el nuestro es un criterio personal, sin agravios ni ofensas hacia quien criticamos.
Todos nos creemos capacitados para opinar con respecto a lo que hace el otro y a criticarlo, sin entender que muchas veces (casi siempre, me animaría a decir) aquel a quien juzgamos está muy por encima nuestro en aquello que le reprochamos. Así puteamos a Verón porque erró un pase, a Abondanzieri porque descuidó su palo, a Ortega por esto, a Riquelme por aquello, y nosotros ¿a quien le ganamos? ¿en que revista deportiva sale nuestra foto? Estamos muy locos ¿no?.
Mi jefe es un boludo, el gerente no entiende nada, los directivos no embocan una, el supervisor desconoce los temas más elementales, yo aquí estoy, creyéndome un genio y siendo subalterno de todos ellos.
Quizás, si dejáramos tranquilos a los demás y nos ocupáramos en mejorar nuestras cosas, podríamos ser todos un poquito más felices.
Digo, que se yo …, sería bueno intentarlo.
Buenas tardes.

sábado, 31 de octubre de 2009

El relator de América, por Alfredo ¨Terremoto¨ Benítez

Los que amamos el boxeo escuchábamos las transmisiones de las veladas del Luna Park los sábados por la noche. Recuerdo grandes combates: Ringo Bonavena - Goyo Peralta, Horacio Saldaño - Abel Cachazú, Víctor Galíndez - Avenamar Peralta, Palma - Agüero, Coggi - Hernández, Castellini – Cabral, la magia de Nicolino.
Esas noches nos llegaban mediante la voz de los relatores que hacían que las peleas, aunque fueran malas, nos resultaran atrapantes. Hasta las más aburridas, aquellas en las que no pasaba nada, se veían enriquecidas por el ingenio de estos hombres que nos mantenían pegados a la radio.
Para mi el más grande de todos fue don Osvaldo Caffarelli, con los comentarios de Horacio García Blanco.
Sin embargo, un gigante del relato, un creador descomunal, un pensador portentoso, nunca tuvo reconocimiento popular. Me refiero a Manuel Celestino Cardozo, el jóven relator nacido en América, provincia de Buenos Aires.
Algunos detractores, de los que nadie está exento, dicen que el estilo de Manuel era demasiado barroco para el boxeo. Por suerte, para demostrar lo ridículo de esas afirmaciones, el ñato Toranzo grabó con un viejo Gelosso una de las transmisiones del relator de América y conservó la cinta, de la que se transcriben algunos párrafos:
¨Amigos, nos preparamos para acercarles las alternativas de este importantísimo y prometedor combate entre el tucumano Aldo ¨dinamita¨ Soriano y Ramón Félix Patané, mendocino, campeón argentino y sudamericano de los medianos. Patané pone en juego sus dos coronas, con la valentía que implica poseer un título y tener el coraje de arriesgarlo….
Comienza el tercer round y el tucumano arroja un gancho izquierdo que no llega a destino y cruza el espacio, cual ave que surca el firmamento en un vuelo sin destino…
El campeón no se anima al cambio de golpes y duda. Duda como Bertrand Russell al interrogarse sobre la existencia de Dios…
Los dos boxeadores en el centro del ring cambian golpe por golpe, emulando a la vieja Ley del Talión, principio jurídico de justicia retributiva en el que la norma imponía un castigo proporcional al del daño recibido…
El retador se encuentra desorientado, como el Minotauro cretense intentando encontrar la salida del laberinto de Dédalo…
El campeón alcanza al tucumano con una derecha en cross y por un momento se vuelve instrumento de la justicia al castigar a ese hombre que, separado de la madre de sus hijos, no pasa la correspondiente cuota alimentaria que le impusiera el juzgado…
Ha llegado el final de esta tremendísima contienda, terminó como todo se termina en la vida. Ambos púgiles saludan al público, en una imagen que recuerda el saludo de los gladiadores romanos a la multitud reunida en el Coliseo….
Los jurados deciden declarar victorioso al campeón, que eleva la mirada como quien agradece al cielo la concesión de un anhelo precioso. Al mismo tiempo, el derrotado, medita cabizbajo sobre los errores cometidos, sabiendo que es ya tarde para intentar repararlos pero ilusionado en tener una nueva oportunidad para redimirse…
Por mi parte me despido, con la esperanza de contar con una nueva posibilidad de reencontrarnos el próximo sábado o cuando el destino lo determine… ¨
Las transmisiones del relator de América llevaban datos históricos, culturales y hasta podría decirse que poéticos a los oyentes que querían escuchar la pelea. Por lo tanto éstos cambiaban de emisora para poder seguir el desarrollo del combate sin interferencias.

sábado, 24 de octubre de 2009

Cuentos para armar, por Robert de Bruce

El cuentista mataderense Ivo Corradini siempre fue un tipo indeciso. Nunca estaba conforme con sus historias y no podía decidirse por los finales mas adecuados para ellas. Su inseguridad lo llevó a crear un nuevo género literario que podríamos llamar cuentos para armar. El escritor desarrollaba la historia y luego ponía a consideración del lector varios finales para que éste tomara la decisión de seleccionar el que le pareciera más acertado.
A modo de ejemplo se transcribe su obra ¨El amor, el tiempo y la distancia (o viceversa)¨:

Se conocieron en un baile en Pinar de Rocha. Sandra recién estrenaba los 18, Martín esperaba debutar en la primera de Vélez antes de cumplir los 20. Desde ese día se hicieron inseparables.
El tiempo hizo que algunos sueños se cumplieran y que otros quedaran en el camino. Los de ella se hicieron realidad: se recibió de licenciada en administración de empresas y consiguió un buen puesto en una multinacional. Los de él no salieron como esperaba, una molesta lesión lo marginó del fútbol poco después de su debut. Su padre murió y debió hacerse cargo de sus dos hermanas menores, poniéndose al frente del negocio de autopartes que el viejo dejó.
Una noche, mientras comían una pizza en ¨El Cedrón¨, Sandra se lo dijo: ¨Me ofrecieron la gerencia de la sucursal de Madrid. ¿Venís a España conmigo?¨ .
Martín la miró a los ojos y pensó rápidamente ¨ tal vez las chicas y la vieja podrían manejar el negocio, pero ¿qué haría yo en España? ¿trabajar de marido? ¿vivir de Sandra?, entonces contestó: -No Sandra, no puedo dejar a las chicas, además…
-Está bien (interrumpió ella) te entiendo, pero yo decidí aceptar. Me voy Martín…
-Yo siempre voy a estar aquí, esperándote. Chau Sandra.
El tiempo pasó, Sandra tuvo una brillante carrera profesional en España pero nunca volvió a enamorarse y jamás olvidó a Martín. Un día, ya cumplidas sus ambiciones laborales y económicamente hecha, resolvió volver a la Argentina.
A poco de haber regresado al país, decidió ir hasta la esquina de Alberdi y Murguiondo para ver si su antiguo enamorado cumplía con su promesa de esperarla.
Al llegar vio a un hombre que le pareció conocido, parado en la esquina

Final N* 1:
. ¿Me está esperando a mí?
–No señora, estoy esperando el 180 a San Alberto.
Sandra se fue sin poder contener las lágrimas.
Un ciruja que pasaba por la esquina le pidió una moneda al tipo que esperaba el colectivo ¡Andá a laburar atorrante!
–No puedo, estoy esperando a Sandra…

Final N* 2:
¿Sos vos? preguntó ella
-Si, soy yo contestó el
Se fundieron en un beso interminable y sin decir más fueron a un hotel y vivieron una noche de sexo apasionado. Por la mañana Sandra le dijo: Estás cambiado Martín, tuve que preguntarte si eras vos porque a simple vista no te reconocí
-Perdón, aquí hay un error. Me preguntó si era yo y le respondí que si, pero soy yo, Gustavo. Y debo decirle que fue un placer conocerla.

Final N* 3:
¡Volví Martín, soy Sandra!
-¿Que es esto? ¿una joda? Si Sandra era una mina hermosa y vos sos una vieja chota ¿Quién te mandó?¿el tano Pedro te mandó?
-Si, es una joda dijo Sandra y se fue llorando.

Corradini fue un escritor poco exitoso, o para decirlo de otra manera, tuvo un gran éxito si su meta era el fracaso.
Convencido de sus escasas cualidades para la literatura se suicidó, puso un bar o se fue a vivir a Lisboa.

sábado, 17 de octubre de 2009

Terapia, por Brandon Lima

Omar Hakim, tiene cincuenta y dos años, una ex esposa con la que estuvo casado doce, dos hijos adolescentes y una nueva pareja, Romina, a la que le lleva veinte años y con la que convive desde hace dos.
Omar, hijo único, heredó de sus padres sirios un taller textil que se volvió insostenible en la crisis económica del 2001. Ayudado por la suerte consiguió vender la empresa familiar e instaló un restaurante de comidas árabes en la zona de Palermo, que además de resultar económicamente exitoso lo convirtió en un referente gastronómico de Buenos Aires.
Omar diversificó sus inversiones, transformándose en un próspero empresario.
Su relación con Cecilia, su ex esposa, es buena y es un excelente padre para Fátima y Martín.
En Romina encontró una mujer que lo ama y lo comprende.
A pesar de haber superado momentos difíciles y de obtener logros importantes, Omar no es feliz.
Una extraña sensación de vacío y tristeza lo angustia. No entiende el motivo de lo que le sucede. Tiene éxito profesional, estabilidad familiar, buena salud, prosperidad económica, ¿que más podría pedir?. Además se siente culpable por no poder disfrutar de su situación sabiendo que cualquiera de sus amigos, salvo el manco Fornaroli, daría su brazo derecho por estar en su lugar.
En estas circunstancias decide consultar con su amiga Nora, psiquiatra que le prescribe un antidepresivo y que cree necesario derivarlo a un psicólogo.
-¿Para que un psicólogo? Yo no estoy loco, Nora
-Ya lo se Omar, pero creo que la terapia es necesaria para que puedas superar tus problemas. Estoy segura de que es lo mejor para vos y te va a ser de gran ayuda.
-Decime ¿Cómo va a ayudarme un tipo que no me conoce y a quien no conozco, a superar algo que tampoco sé que es?. Sinceramente, no creo que sirva.
-Soy tu amiga y quiero verte bien, pero además, como psiquiatra, tengo la certeza de que junto con el tratamiento médico, es imprescindible que hagas terapia…
-Está bien Nora, respeto tu opinión y voy a hacer lo que me decís, pero te aviso que no creo en los psicólogos, los veo tan chantas como a los videntes y a los curanderos.
-¡No seas bestia, Omar!, la psicología ha dado amplias muestras de su utilidad. Además no es una cuestión de creer, es una ciencia que prepara a los psicólogos para que los pacientes puedan mejorar su calidad de vida. Voy a recomendarte a Sergio Tarnowsky, que es un capo en lo suyo y, además, un amigo personal.
-Buenísimo, psicólogo y judío, justo lo que un hijo de árabes como yo necesita.
-Dale, dejá esos quilombos para medio oriente y pedí un turno con Sergio.

Cuando el licenciado Tarnowsky hizo pasar a Omar al consultorio se encontró con un paciente que traía una alta carga de ansiedad y agresividad y que, tal como le había advertido Nora, no tenía la menor confianza en la terapia.
-Bueno Omar, cuénteme que es lo que le está pasando
-Ah no viejo (casi gritando), empezamos como el culo!, justamente vengo a verlo porque no se que me pasa, eso es lo que Ud. me tiene que decir, si yo supiera que me está pasando no hubiera venido!. Le dije a Nora que esto era al pedo…
- Espere Omar, tranquilícese. Para saber que es lo que lo angustia tanto vamos a tener que trabajar juntos y para eso necesito que me permita conocer que siente interiormente, cuales son los pensamientos perturbadores que lo acometen, la mente construye intrincados laberintos que desvían el foco de nuestra angustia como un mecanismo de defensa que nos evita enfrentar…
-Mire Dr. (interrumpe)..
-Licenciado, pero llámeme Sergio
-Bueno, Sergio. No le entendí un carajo, pero está bien, ya estoy acá, ¿que quiere saber?
-¿Que le parece a Ud. que es importante que yo sepa, Omar?
-No se, a veces siento que mi separación le complicó la vida a los chicos y eso me genera culpa, pero cuando una pareja no funciona ¿existe otra alternativa?
-¿Ud. que cree?
-Que no. Siempre nos quisimos con Cecilia, pero la rutina destruye a las parejas ¿verdad?
-¿Le parece?
-Y, si…, al menos a nosotros nos pasó eso.
-Bueno Omar, dejemos acá y seguimos la semana próxima.

El tiempo transcurrió, hasta que pocos meses después Omar debió volver a la consulta con su psiquiatra.
-¡Y Omar? ¿Cómo estás?
-¡Bárbaro Nora! Tenías razón, Sergio es un capo, que Freud ni Lowenstein, Tarnowsky es lo más.. El tipo tiene respuestas para todo.
-¿Encontraron la causa de tus problemas?
-No, no estamos ni cerca de eso, pero la verdad es que ya no me importa.. Me cambió la vida! Me da un poco de vergüenza contarte esto, pero yo me sentía muy bien hablando con Sergio y él me confesó que tenía una conexión muy especial conmigo. Me derivó a otro psicólogo porque ahora no puede seguir siendo mi terapeuta. Tenemos una relación distinta, más cercana, más familiar. Me propuso que vivamos juntos y estoy pensando en aceptar…

sábado, 10 de octubre de 2009

Relato sobre cantores, por monseñor Jaime Roitman

Paul Hagner, el famoso irlandés revolucionario, dejó para el recuerdo las biografías de dos cantantes que la historia oficial olvidó. Como ocurre siempre con los trabajos del escritor analfabeto, sus seguidores aseguran que la obra era mucho más extensa y que agrupaba a no menos de veinte personalidades descollantes e ignoradas del canto popular, pero que su recopilador oficial, Jean Lluc Riusec, la podó impiadosamente cegado por la envidia.
Por su parte, el club de admiradores del pintor catalán sostiene que Hagner en realidad dictó una escueta y olvidable esquela referida a un vecino que cantaba en el baño y que Riusec la mejoró notablemente, escribiendo la versión que a continuación se relata:
Caruso, Gardel, Sinatra, Marcelo Dupré, son algunas de las voces que lograron trascender al mundo, más allá de su época y su lugar. Como ya sabemos, la historia suele ser injusta con algunas personas. Tal es el caso de José Eleuterio Martínez, el cantor de tangos del barrio Piedrabuena.
Desde su más tierna infancia, Josecito quiso cantar. Mientras los otros pibes jugaban a la pelota en las canchitas de Los Perales soñando poder ser algún día un Julio San Lorenzo o un Pilo Calandria, José agarraba el palo de la escoba a modo de micrófono y cantaba tangos en el patio de la casa de su abuela. Ya de muchacho, participó de un concurso de cantores organizado por radio El Mundo y venció en la final a un flaco que cantó ¨El abrojito¨ y era, sin dudas, el favorito de las mujeres. Se llamaba Alberto Morán.
José Eleuterio Martínez no tenía gancho como nombre de tanguero. En la compañía grabadora propusieron el seudónimo de Pepe Martínez, pero finalmente decidieron llamarlo Héctor de la Serna. Con su nuevo nombre artístico, Héctor estuvo a punto de grabar junto a la orquesta de Aníbal Troilo, pero la fatalidad se hizo presente: víctima de un virus desconocido perdió la voz para siempre.
Las situaciones límite ponen a prueba a las personas. Algunos se someten a las inclemencias del destino y se deprimen, se hacen alcohólicos, se suicidan o se resignan a esperar la muerte. Otros luchan y buscan revertir los males que los aquejan..
Héctor de la Serna pertenecía a éste grupo. Lejos de dejar el canto, buscó un nuevo estilo que le permitiera continuar en el ejercicio de su vocación. Fue así que, sin posibilidad de emitir sonido, centralizó sus interpretaciones en lo gestual, poniéndole el cuerpo a las letras de tango. Renunció a la tarea fácil, excluyendo de su repertorio los tangos ¨Silencio¨ y ¨Sin palabras¨.
Todos los concurrentes a la presentación que el cantor realizó en el Social Rivadavia recuerdan extasiados la interpretación de ¨Mensaje¨ de Discépolo, especialmente lo dramático que resultaba ver al cantor mudo expresando todo su dolor y sintiéndose particularmente identificado con las últimas líneas del primer párrafo que dicen ¨Yo, que no tengo tu voz…Yo, que no puedo ya hablar….
Es muy recordada, también, su versión de La toalla mojada, en la que su histrionismo hacía querible y simpático al macho Aldo Saravia.
Nadie como Héctor de la Serna tuvo la capacidad de transmitir tanto sentimiento desde el escenario, tal vez quien más cerca estuvo fue un muchacho rubio que estudió con ¨ël mudo¨ de la Serna y lo reemplazó en la orquesta de Pichuco . Se que había manejado un colectivo pero no recuerdo el nombre.
En un extraño reportaje radial en el que de la Serna respondía las preguntas que se le efectuaban utilizando una máquina de escribir, el cantor declaró que ¨Tanguera¨, que había grabado recientemente con la orquesta de Mariano Mores, fue sin dudas su máxima creación. Algunos críticos, seguramente resentidos admiradores del flaco Morán, insistían en sostener que ¨Tanguera¨ era un tango instrumental.
En su última etapa, de la Serna, con problemas económicos que le impedían contratar músicos, grabó dos LP´s cantando a capella. La venta de estos discos silenciosos fue lamentable y el cantor, abochornado, decidió conchabarse en un circo donde hacía sombras chinescas.

Otra injusticia histórica es la que tiene como protagonista a un cantante lírico italiano que compitió con el mismísimo Pavarotti para ingresar en La Scala de Milán, perdiendo por una diferencia inconmensurable. Derrotado, decide dejar Italia y buscando nuevos horizontes viaja a la Argentina. Invitado por unos amigos peluqueros a la fiesta nacional del ternero, descubre en Ayacucho el arte de la payada.
La payada es realmente un arte efímero. No hay grabaciones ni letras preparadas, pues dejaría de ser payada para convertirse en canción. La velocidad y la imaginación de los payadores son cualidades que no están al alcance de cualquier mortal. En el caso que nos ocupa, ya sea por lo extraño que sonaba payar con el acento propio de su lengua o por un nacionalismo malentendido, nunca se valoró merecidamente al payador italiano.
Jamás se supo como llegó a manos del historiador japonés Makoto Hurashi la última aparición del payador peninsular. Se trata de una tenida con un cantor de los pagos de General Guido llamado Santos Godoy, que se llevó a cabo luego de un asado en una estancia de San Andrés de Giles y que se transcribe a continuación:

Soy natto a Caltagirone
e me gusta la payada.
Mi mandolina afinada
me acompaña en la ocasione.
Agradezco la reunione
e me quiero presentar:
pa lo que gusten mandar
me quiamo Renzo Pidonne.


- Al payador italiano
que nos vino a visitar
yo le quiero preguntar
si puede darme una mano.
Como europeo baquiano,
me va a poder orientar
quisiera saber, paisano,
q´es lo que me va´matar


In questa oportunitá
su pregunta non molesta.
É fáchile la respuesta,
lo digo con humildá.
Non será il paso dil tempo,
tristeza ni enfermedá,
sólo un tonto non lo sabe:
lo que mata é la humedá

- ¡Tenga mano aparecero!
¿me está tratando de tonto?
Le juro por mi sombrero
y por el zaino que monto,
que nadie de aquí se ha ido
(y no será usté el primero)
sin ligar, por atrevido,
una marca sobre el cuero.

Yo non te quise ofender,
non te me hagá el cocorito,
quedate bien tranquilito,
si lo hice fue sin querer.
Ma si vó queré saber
con que atiendo a un compadrito,
tengo un lindo cuchiyito
guardado en el neceser.

Lamentablemente para Pidonne, su habilidad con el cuchillo no fue suficiente para hacer frente a la destreza que Godoy tenía en el manejo del trabuco. Sin hacer caso a los gritos de ¡¨No se disgracie Godoy¨!, el payador bonaerense despachó al tano cantor.

Hay muchos cantores que, mereciendo alcanzar el éxito, jamás pudieron dejar el anonimato y a la inversa, muchos mediocres construyeron carreras extraordinarias.
En alguna oportunidad, como en el caso del folclorista Pedro Morejón, el destino obró con equidad haciendo coincidir su total falta de talento con el desconocimiento general acerca de su existencia.
Algunos cantantes tienen aspiraciones modestas, no persiguen la fama ni el dinero sino que se contentan con levantarse, de vez en cuando, una minita. En algunas ocasiones terminaron casándose con sus levantes y jamás pudieron discernir si al conseguir su propósito obtuvieron el éxito o fracasaron.

domingo, 4 de octubre de 2009

Crónica de una batalla, por Rodolfo Morales

Son las seis y media de la tarde. Después de buscar las casi inexistentes monedas y de esperar media hora, me subo al colectivo que me llevará desde Córdoba y Libertad hasta Mataderos. Como siempre, viajamos todos apretados. Me paro junto a una butaca que ocupa una señora gordita de unos sesenta años. Lo elegí porque creo que la mujer se va a bajar no más allá de Once (es una corazonada) y tengo la firme intención de sentarme. Un flaco que subió recién se para a mi lado. Adivino su aviesa idea de birlar mi posición privilegiada ante el asiento. Me prometo a mí mismo que este chabón no me afana el lugar ni en pedo. Me aferro con firmeza al pasamano del techo con mi mano derecha. El flaco se agarra del mismo caño con su maño izquierda y apoya todo el costado de su cuerpo sobre mi lateral derecho. Me afirmo con fuerza y resisto sus solapados empujones sin ceder un milímetro. La señora se mueve hacia delante y vuelve a acomodarse en el asiento. El flaco y yo nos comimos el amague pensando que se bajaba y tratamos de posicionarnos mejor. Yo di un paso cortito hacia la derecha, bajé rápidamente la mano y me sostuve del fierro correspondiente al respaldo de la butaca que está más adelante, mientras mi mano izquierda sube hasta el caño del techo. Fue un movimiento veloz y determinante, todo mi ser es, ahora, una barrera que se interpone entre el flaco y sus ganas de sentarse. ¡Te cagué, el lugar es definitivamente mío¡. El flaco hijo de puta no se da por vencido. Me pega con su bolso detrás de la rodilla, buscando que su posición mejore si consigue que yo doble mi pierna. Le clavo el talón derecho en la punta del pié y lo retira con la velocidad de un rayo. El turro, en una acción desesperada, me toca el culo intentando desestabilizarme. Respondo pegándole en la cara con mi hombro. Sintió el golpe y adivino que me putea por lo bajo.
La señora por fin se levanta. Ejerzo presión hacia atrás, sabiendo que no hay posibilidades de que el flaco pueda desplazarme. Disfruto el dulce sabor de la victoria mientras me preparo para sentarme. El flaco, un resentido de mierda, aprovecha una cuneta para disfrazar su movimiento y me mete un codazo en la nuca. No me importa, el triunfo es mío. Cuando me dispongo a ocupar, por fin, la butaca vacía, algo se desliza entre mis piernas y aparece sobre el asiento. Es un nene de unos siete años que grita a viva voz: ¡Vení tía, que encontré un lugar!. Una mujer pasa pidiendo permiso y sienta al pendejo de mierda sobre su falda. Adivino una sonrisa canchera del flaco hijo de puta que piensa: yo no me senté pero vos tampoco, con la inmunda lógica de quien no come ni deja comer.
Caliente por la situación, decido bajarme. Voy hasta el kiosco a comprar cigarrillos en un intento de ver si fumándome ocho fasos seguidos logro bajar mi grado de locura.
En este momento puteo por última vez al flaco, el muy puto me afanó la billetera.

sábado, 26 de septiembre de 2009

El Inventor ignorado, por Ornella Di Cesaris

Poca gente ha sido tan prolífica como Roberto Anconetani.
Don Roberto trabajó toda su vida como sastre, pero su verdadera vocación era la creación de elementos que mejoraran la calidad de vida de las personas. Todo el tiempo estaba imaginando cosas nuevas.
Lamentablemente y por diferentes motivos, sus inventos no alcanzaron a perdurar en el tiempo. No obstante ello, se torna inevitable recordar a este prohombre al que la historia se negó a hacer justicia (aunque muchos intentaron reparar ese error ajusticiándolo). Parece increíble que exista un minúsculo grupo de personas que ignore la obra de Anconetani, ya que la mayoría desconoce directamente su existencia.
El primer registro de un invento perteneciente a nuestro fértil pensador, está ligado a los fósforos ignífugos, que no servían para encender fuego pero, como contrapartida, tenían una duración ilimitada que los volvía prácticamente eternos.
Otro trabajo extraordinario fue la creación de la tinta irreversiblemente invisible: nunca podía leerse lo escrito, pero no manchaba los puños de las camisas. Dejó de producirse por la misma razón que otro de sus notables inventos, el agua deshidratada: algunos inescrupulosos vendían los envases sin ningún contenido.
Lejos de desistir en la búsqueda de novedades, Anconetani patentó los preservativos caninos, que tenían el altruista objetivo de evitar la castración de los perros, práctica inhumana que inexplicablemente se sigue manteniendo. La falta de demanda hizo fracasar el negocio e intentó entonces la variante de hacer profilácticos para caballos, pero resultaban carísimos.
El pan rallado en barra fue una innovación que consistía en una barra hecha de pan rallado compactado, que luego debía ser nuevamente rallado por las amas de casa y que podía ser utilizado en infinidad de preparaciones. Si bien es cierto que comprar directamente pan rallado o rallar el pan viejo resultaba más económico, el almacenaje de las barras era mucho más sencillo.
Roberto Anconetani fue el responsable de uno de los avances científicos más trascendentes de todos los tiempos: la Nadacilina, un medicamento totalmente inocuo, sin ninguna acción terapéutica, que tenía la enorme ventaja de no producir efectos adversos. El atractivo mercado al que apuntaba era el de los pacientes sanos (la mayoría de la población). El producto fue un enorme éxito. Poco tiempo después salieron a la venta Nadacilina forte (con mayor concentración) y Nadacilina pediátrico, con una repercusión similar. No obstante la extraordinaria aceptación del fármaco por la comunidad médica, debió dejar de producirse porque un laboratorio europeo adujo ser propietario de la patente.
Posiblemente uno de los instrumentos mas complejos que concibió la mente humana haya sido la bomba aspiro-impelente inventada por Anconetani, que consistía en un adminículo con la capacidad de aspirar o impeler líquidos o materias blandas, mediante el vacío que crea un émbolo introducido a presión en un tubo.
Seguro esta vez de la utilidad de su invención, el imaginativo creador se dirige raudamente a inscribirlo en el registro nacional de patentes donde descubre, con gran pesar, que alguien había registrado ese aparato bajo el nombre de ¨jeringa¨.
La última de sus invenciones, que no llegó a comercializarse porque lo sorprendió la muerte, se la llevó a la tumba. Se trataba de un ataúd que tenía incorporados un sistema de wi-fi y frigo-bar.
Vaya desde estas páginas nuestro homenaje a este científico injustamente olvidado.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Un diario con historia: ¨El Revelador¨, por monseñor Jaime Roitman

Nadie sabe el motivo por el cual no se ha conservado ni un solo ejemplar del diario “EL REVELADOR”, probablemente la mayor muestra de ingenio y erudición en la historia del periodismo nacional.
Una notable generación de cronistas había coincidido en su redacción y era realmente difícil ser aceptado como parte del staff. Paul Hagner, el mayor escritor analfabeto de todos los tiempos, ingresó como cuentista luego de vencer en una selección bastante reñida al estadounidense Truman Capote. Fue a raíz del ingreso de Hagner que los diarios comenzaron a incluir un fascículo opcional, por el que los lectores pagaban un precio adicional en caso de optar por adquirirlo.
Es importante explicar el porque de esta modalidad de venta. Como todos sabemos, el genial escritor irlandés era analfabeto, pero además era bastante desconfiado y temía que sus relatos sufrieran modificaciones en la impresión. Por lo tanto, los lectores que querían comprar el fascículo de Paul Hagner que acompañaba la edición dominical de “EL REVELADOR”, debían inscribirse en la redacción del diario y Hagner en persona se presentaba en sus domicilios para contarles sus notas. Obviamente el cupo era limitado y el fascículo sólo estaba disponible en un área de ocho manzanas. La secuencia con la que Hagner visitaba los domicilios respondía rígidamente al orden de inscripción de los lectores en la redacción, aunque se presume que el irlandés se las ingeniaba para hacer coincidir sus entregas con la hora del almuerzo en la casa de Mario Ferreyra (el mejor asador de la zona) o en la de María Altobelli, famosa en el barrio por sus ravioles. Algunos lectores ofrecieron coimas al escritor para que cambiara el turno en que les tocaba ser visitados (especialmente los que se habían anotado primero y no querían madrugar el domingo), pero Hagner era intransigente. El éxito de esta particular forma de venta fue, paradójicamente, el motivo que llevó a eliminarla. Era tal la cantidad de lectores que solicitaba el fascículo, que Hagner terminaba de hacer las entregas correspondientes al domingo, en la madrugada del viernes posterior a la edición. Durante toda la semana el escritor irlandés no tenía tiempo para dormir, situación que le acarreaba complicaciones en su salud y que disminuía la calidad de las entregas a los suscriptores que lo recibían después del martes. También se daban situaciones enojosas con los clientes que se resistían a atender a Hagner a las tres y media de la mañana, pues el escritor hacía de su trabajo un apostolado y de ninguna manera se retiraba de un domicilio sin cumplir con su labor.
Con el paso del tiempo, los redactores de “EL REVELADOR”, jóvenes inquietos que amaban los desafíos, comenzaron a aburrirse de tener que escribir siempre sobre los mismos tópicos, que también eran abordados por los diarios con los que competían: crisis económicas, crímenes, derrotas deportivas, falta de monedas, etc.
Decidieron, entonces, dedicarse a temas positivos que exaltaran las cualidades de las personas. De este modo, el sábado 3 de mayo publicaron en tapa: ¨Agustín Romero se sacó un ocho en matemáticas” y en la página central se incluía un reportaje en el que Agustín explicaba detalladamente como había resuelto dos problemas de regla de tres compuesta. El suplemento deportivo seguía la exitosa campaña del equipo de bochas del club Glorias Argentinas y publicaba divertidísimas partidas de dominó que se jugaban los sábados a la tarde en el Social y Deportivo Sol del Plata.
Si bien es cierto que estas noticias causaban alegría en el seno de las familias de los protagonistas, el resto de los lectores perdió interés en la publicación, lo que generó otro cambio de rumbo: los cronistas, que eran mejores escritores que periodistas, comenzaron a inventar noticias que atrapaban a sus seguidores. Escribían, por ejemplo, sobre la supuesta separación de una pareja del barrio y durante toda la semana publicaban notas noveladas comentando la evolución del hecho: pedidos de perdón, exigencias económicas, teorías del porqué de la pelea, terceros en discordia, comentarios de los vecinos, tomas de posición por uno u otro cónyuge, declaraciones de ex novios, etc.
El interés de los lectores fue mermando, ante la aparición de programas de televisión que le ofrecían lo mismo pero con figuras famosas y las ventas cayeron a su mínima expresión. Un grupo empresarial hizo una oferta por el diario y lo compró. Incorporaron un equipo de periodistas amarillistas y continuaron utilizando la técnica de la invención de noticias.
El diario resurgió y tuvo su época de mayor apogeo. Cantidad de notas pertenecientes a ese período marcaron verdaderos hitos en la historia del periodismo. Como no recordar aquella de fines de agosto que decía en tapa “Científicos y místicos llegan a una conclusión alarmante: DIOS EXISTE, pero es malo”, título que ocasionó enojos y juicios, pero marcó récords de ventas. Tampoco pasó inadvertida la afirmación del miércoles 11 de septiembre ¨Confirmado: los perros chihuahuas son seres extraterrestres”. Otra famosa nota de tapa fue aquella que decía ¨Hallan en Collodi, Italia, las cenizas de Pinocho” que dio origen al mito de que el querido muñeco de madera se incendió, en un episodio onanista conocido por todos.
La decadencia de “EL REVELADOR” fue el resultado de haber exagerado en dar noticias apócrifas realmente increíbles, como aquellas que conformaron la zaga del desarrollo del mundial de fútbol Luxemburgo 2007, que ganó La Argentina al derrotar en la final a Brasil por diecinueve a cero o aquella otra que daba cuenta de la donación de una fuerte suma de dinero de parte de un grupo de políticos, destinada a mejorar el estado de los hospitales públicos.
Hay divergencias sobre lo sucedido con “EL REVELADOR”, algunos sostienen que dejó de publicarse, otros insisten en que solamente cambió de nombre y sigue siendo un éxito editorial utilizando siempre las mismas técnicas..
Paul Hagner y el resto de los reporteros originales consiguieron trabajos más dignos, como la redacción de los horóscopos de los chicles BAZOOKA o los poemas del chocolate DOS CORAZONES. Algunos aseguran, sin presentar elementos probatorios, que se dedicaron a escribir letras para tangos, bajo los seudónimos de Manzi, Espósito y Cadícamo.

viernes, 4 de septiembre de 2009

El Poeta, por Robert de Bruce

La poesía era lo más importante para Nikolay Koztelov. Por ella había relegado hasta a su familia, nada le importaba salvo escribir. Una pulsión incontrolable por difundir sus pensamientos, lo llevaba a componer versos sin descanso.
Comprometido solamente con la verdad, su fidelidad hacia ella le acarreó el odio de sus enemigos. Por defenderla fue prohibido, perseguido y encarcelado. Su vida corrió peligro, hasta que finalmente y con gran pesar, debió emigrar.
Nadie sabe porque escogió nuestro país como refugio. Tampoco como consiguió, más allá de su inteligencia y de su esfuerzo, manejar nuestro idioma con una destreza extraordinaria. En esta tierra siguió desplegando su talento, aunque su proverbial respeto a la verdad lo condujo por los senderos del fracaso. Como prueba de lo explicado, se transcribe el segmento final de uno de sus primeros trabajos ¨Renacer¨:

¨ La larga y triste noche se apoderó de todo.
Fue tomada la patria por oscuros tiranos.
Callaron nuestras voces sin importar el modo:
arrancaron las lenguas, mutilaron las manos.

Pero dimos batalla, unidos, codo a codo
y aplastamos al mal, que ya no nos domina
¡Ha renacido el día y se ha secado el lodo!
Se expande la mañana, prístina, cristalina…

Hoy Febo, victorioso, se ha posado en mi techo
desde donde ilumina nuestra verde colina.
Un orgulloso grito me nace desde el pecho:
¡Que valiente es mi gente! ¡Cuánto te amo, Azerbaiyán!

Lógicamente, Argentina era la palabra que, por rima y métrica, hubiera completado correctamente el verso, pero Nikolay era oriundo del país caucásico y no podía negar que el poema estaba dedicado a su tierra.
El gran amor que sentía por su patria fue responsable de uno de sus errores más groseros. Enterados de la maestría con la que Koztelov era capaz de escribir, altos funcionarios de la AFA lo contactaron para que se encargara de hacer la letra del himno al deportista nacional que mejor representó al país durante años y al que se conoce en los más recónditos lugares del mundo. Cuatro días después el poeta les entregó, emocionado, el trabajo terminado con el título de ¨Oda a Gari Kasparov”, pues el genio de Bakú fue el representante más emblemático de Azerbaiyán.
La obra mas extensa de Nikolay Koztelov fue ¨Anatoly Guvschenko¨, un libro escrito en verso, que narraba las vicisitudes de un cosaco que es llevado a la frontera por el ejército rojo bolchevique, obligado a dejar su casa, su mujer y sus dos hijos. El relato explica porqué Anatoly Guvschenko se hace desertor y detalla los sucesos que le acontecen mientras huye de las milicias que lo persiguen por todo el territorio de la ex Unión Soviética. Ante la relativamente exitosa venta del libro, escribe una segunda parte llamada ¨La vuelta de Anatoly Guvschenko¨. Algunos de los personajes del libro adquieren cierta fama, como el musulmán negro al que Guvschenko mata en un duelo de cimitarra después de un altercado en una fiesta, su amigo y compañero el cabo Kruzchev, o el más conocido viejo Vyzcovic que aconsejaba, con discutible moral, a uno de los hijos de Guvschenko.
El último trabajo de Nikolay Koztelov, el poeta comprometido con la verdad, fue escrito para Marja Kutelkova, hija de un compatriota que conoció en su viaje a Buenos Aires y de la que se había enamorado:


Canto de amor a Marja

No creo que tus ojos sean bonitos
ni tu figura me resulta atractiva.
Tu voz remite al sonido de los pitos
y tu mente no demuestra estar activa

Nadie ha querido, nunca, que fueras su pareja,
quizás por aburrida o tal vez por mugrienta.
Yo debo confesarte la pena que me aqueja:
que me hayas despreciado fue para mí una afrenta

Marja, muchacha fea que no quiso ser mía,
abolió mi esperanza y mató mi alegría.
Respondí a su rechazo con una felonía:
por no quedarme solo, me casé con su tía.

Después de la publicación de éste poema, Kostelov fue asesinado. Algunos señalaban a Marja como la posible autora del crimen, otros se inclinaban por acusar a la tía viuda, los más sindicaban como posible y justificado matador a cualquiera de sus lectores. Llevados a juicio, no pudo comprobarse de manera fehaciente la responsabilidad del hecho, motivo por el cual los cinco sospechosos indicados anteriormente fueron sobreseídos.









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sábado, 29 de agosto de 2009

La verdadera cuna de la civilización, por monseñor Jaime Roitman

En épocas remotas, una étnia singular habitó lo que hoy se conoce como barrio de Mataderos, en la ciudad de Buenos Aires. Se trata de los Wichingos (nótese la similitud del sonido del nombre de ésta estirpe con lo que fue, posiblemente, su deformación ¨vikingos¨) o Wichingas que al separarse en dos tribus, se presume, fueron antecesores de los Wichis y de los Incas.
Los Wichingas llamaban a su territorio ¨Matt ad Eros¨ que significaba en su lengua ¨Tierra de la belleza¨, por el encanto de su gente, aunque otras corrientes traducen el nombre como Tierra del Erotismo, pues todas las comunidades vecinas sentían fuerte atracción sexual por los hermosos aborígenes..
Los Wichingas conformaban una cultura de avanzada. Sus rasgos físicos eran característicos: elevada estatura (1,75 mts. los hombres y 1,65 mts. las mujeres, muy altos para la época), en su mayoría rubios o pelirrojos, cuerpos bien torneados, piel blanca bronceada por el sol, ojos claros, eran realmente bellos.
Poseían una inteligencia superior que les permitió conocer los secretos de la agricultura y la ganadería, pues es una falacia la creencia de que el ganado vacuno proviene de Europa, estos animales son tan indiscutiblemente americanos como el mate y la paella. El proverbial ingenio de los wichingos los convirtió en pioneros de la tecnología. Fueron los inventores, según consta en pinturas rupestres halladas en la placita Justo Suárez, de artefactos tan avanzados como el horno a microondas, el lavarropas automático, el televisor y el tomógrafo. Estos elementos, de haberse conocido en esa época la corriente eléctrica, podrían haber cambiado el curso de la historia.
Eran también poseedores de un espíritu de trascendencia que los impulsó a realizar expediciones que los llevaron al otro lado de los Andes y hasta las costas del río Colorado, dejando a su paso enseñanzas que mejoraron las condiciones de vida de los habitantes de esas regiones. También dejaron descendencia, pues como se dijo anteriormente, eran sexualmente irresistibles.
Una vez conquistados los pueblos que los circundaban, decidieron lanzarse al mar para ver que había más allá. Fue así que después de meses de navegación desembarcan en las costas escandinavas y recorren la región, montando bravíos toros que llevaron desde Matt ad Eros. Sin tener conciencia de lo que acababa de acontecer, nuestros ancestros habían descubierto un nuevo continente, tierra bárbara en la que habitaban los antiguos hombres de Cro-magnon, que se extinguieron ante la presencia de los wichingos. También se extinguieron los últimos resabios de dinosaurios que todavía ocupaban el lugar, pues nuestros ancestros debieron matarlos para fabricar petróleo.
Los griegos, a quienes se quiere hacer pasar como cuna de la civilización, tienen una leyenda que explica que una doncella llamada Europa enamoró a Zeus (máximo dios griego) y que éste se transformó en toro y, haciendo que la joven lo montase, se la llevó a Creta y que luego, por extensión, el continente enteró llevó el nombre de la agraciada dama. Los psicólogos podrían explicar porqué, en estos inventos mentirosos, se filtra siempre algo de verdad, en este caso el toro.
La real historia nos indica que los nativos mataderenses descubrieron el nuevo continente y no sabiendo cómo llamarlo, acordaron bautizarlo igual que el color del primer toro que vieran pasar ante ellos y que resultó ser gris. Obviamente, gris en wichingo se dice ¨europa¨
La Asociación Reivindicadora de Wichingos (ARWI), agrupación encargada de demostrar la innegable existencia de ésta extraordinaria cultura, se debate contra la historia oficial que, dando vuelta las cosas, pretende convencernos de que los europeos descubrieron América Esta loca teoría contó con el apoyo de viejas potencias económicas, bélicas y religiosas que verían amenazada su situación de dominio, en el caso de que el resto del mundo comprendiera que la verdadera conquista no se consiguió por la fuerza y la opresión sino por la inteligencia y el amor.
La ARWI tiene elementos que avalan su postura:
-El nombre mismo del actual barrio (Mataderos), es una construcción traída de los pelos para suplantar el histórico ¨Matt ad Eros¨. Se supone que se lo llama Mataderos porque en ese lugar se realizaba la matanza de ganado vacuno que se concentra y remata en el mismo solar, llamado Mercado de hacienda de Liniers. Surge entonces la lógica pregunta ¿Por qué no se llama Mataderos el barrio de Liniers?.No hay respuesta.
-El Dios principal de la mitología vikinga es Odín. En Mataderos existe la calle Oliden.
En los registros de la Arwi consta que el nombre original era ¨Odin len¨ que en wichingo significa ¨el lugar de Odín¨, sin embargo, desde el municipio, la explicación oficial dice que el nombre remite a Manuel de Oliden, que fuera gobernador de Buenos Aires.
-Los primeros monjes cristianos asocian a los vikingos con el nieto de Noé e hijo mayor de Jafet llamado Gomer. En Mataderos, una calle se llama Cañada de Gomez (¿Y quién es Gómez, no será en realidad Cañada de Gomer?). Es evidente que si.
-Suele representarse a los vikingos con un casquete con cuernos de toro ¿de dónde sacarían los dinamarqueses, suecos y noruegos, cuernos de toros sino de sus descubridores, los wichingos?
-Uno de los hijos de Odín, Thor, es el dios del trueno de los vikingos. Se conoce al Club Atlético Nueva Chicago con el infantil mote de los toritos de Mataderos. Los historiadores consiguieron reconstruir una antigua plegaria dedicada al dios del trueno, que los campesinos wichingos utilizaban para agradecer las bondades climáticas que les permitían obtener buenas cosechas. La evocación religiosa se llama ¨Thor, hito de Matt ad Eros”. ¿ Es un hecho azaroso esta nueva coincidencia?
-Los intendentes de Buenos Aires, seguramente corrompidos por el poder económico europeo, entubaron el arroyo Cildañez que era la natural salida al mar del poderoso pueblo de Matt ad Eros, impidiendo de éste modo, nuevas incursiones de ultramar de los wichingos.
-Los navegantes que descubrieron Europa, dejaron por aquellos lares descendientes que siempre quisieron retornar a la tierra madre y que, al no poder hacerlo, generaron un sentimiento de odio y envidia que luego dio origen a los invasores europeos (Colón, Vespucio, Magallanes, Don Perignon, Dolce y Gabbana, etc.), que introdujeron morochos en nuestro territorio para eliminar cualquier resabio que certificara la existencia de los wichingos. Trajeron también el alcohol, las drogas, el juego, Los Parchís y muchas otras cosas que debilitaron la salud y la moral de nuestros pueblos. Asesinaron a los líderes wichingos y redujeron a sus comunidades mediante la fuerza del fusil.
En fin, un sinnúmero de pruebas avalan los axiomas de la ARWI. Nadie puede dudar, obrando de buena fe, de la veracidad de sus postulados.
La vieja historia, ante la avalancha de pruebas, no puede seguir sosteniendo la extravagante idea del descubrimiento español e introduce la posibilidad de que los vikingos hayan llegado a nuestras playas con anterioridad. La ARWI les responde:
- Señores ¡es al revés!¡Los vikingos (Wichingos) zarparon desde estas playas!
Alguna vez el mundo conocerá la verdad y quizás entonces tengamos una sociedad más justa. El hombre dejará de ser el lobo del hombre y todos podremos disfrutar de una vida pacífica, solidaria, basada en el amor y la amistad entre los pueblos, como pregonaban nuestros ancestros autóctonos.. Hasta existe la posibilidad de que Víctor Heredia componga el himno universal. Mientras tanto, deberemos seguir luchando contra la propaganda oficial hasta conseguir que la verdad se imponga.

sábado, 22 de agosto de 2009

La Novela de Ángel Monteverde, por Robert de Bruce

Vaya uno a saber porqué, Ángel Monteverde estaba convencido de ser poseedor de un talento superior para la literatura, especialmente para la novela policial.
Recordaba con singular cariño la composición que realizara en cuarto grado con el título de ¨¿Quien le afanó el yogur al gordo Maranzano?”, que lo hizo acreedor a una felicitación de la señorita Graciela y a una paliza del negro Saravia, que había sido deschavado como el autor del robo.
Leyendo la sección literaria del diario del domingo, encontró una nota referida a un concurso mundial de novelas policiales organizado por una institución británica, que premiaría al vencedor con un importante cheque en libras y la publicación del libro.
Entusiasmado con la posibilidad de ver editado su trabajo, más interesado en el reconocimiento de su intelecto que en el dinero, decidió participar.
Ávido por demostrar su valía, intentó buscar una trama que mantuviera atrapado al lector pero que, a la vez, lo elevara culturalmente.
Después de varias semanas de pensar en un argumento sin dar con el tema adecuado, la inspiración se hizo presente. Así fue como nació ¨ El Toulouse-Lautrec paraguayo ¨,
narración del género negro, que a continuación se resume:
¨ Nace en Asunción el primer y único hijo de Don Hermógenes Gamarra, distinguido y muy adinerado abogado integrante de la corte suprema, y de Doña Ofelia Arce Arroyo, una de las mas bellas jóvenes de la alta sociedad paraguaya. La gran diferencia de edad entre sus padres (Hermógenes tenía 74 y Ofelia 19) fue la culpable, según las comadronas chismosas, de la enfermedad congénita de Saturnino. El niño padecía enanismo.
Saturnino fue creciendo (aunque no mucho) entre el amor de su madre y la indiferencia de un padre que nunca manifestó afecto por el niño.
El pequeño (perdón) demostró desde muy chico (perdón de nuevo) una gran habilidad para el dibujo, aptitud que Ofelia se encargó de pulir haciéndolo estudiar con los mayores exponentes de la pintura sudamericana de la época.
Así transcurrió el tiempo y a la muerte de Hermógenes, Ofelia se casa con un comerciante holandés y se radica en Eindhoven.
Saturnino, de 24 años, queda a cargo del manejo de la fortuna familiar y lejos del control materno, se dedica a una vida licenciosa.¨
A partir de éste punto, el autor traza un paralelismo entre las vidas de Saturnino Gamarra y de Henri de Toulouse-Lautrec, el afamado pintor que, víctima de una enfermedad ósea congénita debida a la consanguinidad de sus padres (eran primos hermanos), apenas superaba el metro cincuenta..
Al igual que Lautrec, Gamarra no consigue relacionarse con las mujeres a causa de su inseguridad. El artista francés tiene una serie de relaciones amorosas sumamente conflictivas, por lo que decide dedicarse al anonimato de las prostitutas. Saturnino omite la primera parte y se dedica directamente a las putas con inusitado esmero.
El francés era habitué de los cabarets de Montmatre: Moulin de la Galette., Folies Bergére, Le Chat Noir y su favorito Moulin Rouge. Gamarra, por su parte, era asiduo concurrente al Rancho de Segundo, La cueva del Moncho y a su preferido La Perrera, del que se convirtió en su principal cliente.
Pese a haber realizado pinturas exquisitas, Lautrec es universalmente conocido por sus litografías, retratos casi caricaturescos de la fauna nocturna de Montmatre y por sus afiches (hizo el cartel del Moulin Rouge).
Gamarra consigue reconocimiento, no por sus retratos y pinturas testimoniales, sino por sus carteles, como el recordado ¨Alquilo pieza¨ que realizara para Nicómedes Ferreyra, o el no menos famoso ¨Gratificaré devolución de ovejero alemán¨, hecho a pedido de Doña Epifania Tolosa.
Henri de Toulouse-Lautrec enferma de sífilis y, víctima del alcoholismo, muere por un derrame cerebral. Aquí comienzan las diferencias con Saturnino Gamarra y es también el punto de inflexión en la novela de Monteverde, pues su narración toma un carácter decididamente policial cuando comienzan a aparecer cadáveres de prostitutas descuartizadas en las calles de Asunción. Es el momento en que irrumpe en escena el detective privado Onofre Barraza, que para no llamar la atención, toma el nombre de Donovan Bradley.
Bradley consigue descubrir que el autor de los asesinatos es Saturnino Gamarra. La inteligencia del detective logra reunir una serie de indicios que terminan comprometiendo al pintor y que no dejan dudas sobre quien es el responsable de los hechos, a saber:

a) Las prostitutas trabajaban en los cabarets que frecuentaba el enano.
b) Todas fueron asesinadas de pie, con puñaladas que jamás excedían la altura de la cadera.
c) En la planta del pie derecho de cada una de las víctimas, al igual que en las pinturas de Saturnino, podía leerse la firma ¨S. Gamarra¨-

Lamentablemente, Angel Monteverde no consiguió que su novela supere la primera rueda de eliminación del concurso. e inclusive, dos de los jurados le inician una querella por mala praxis literaria. Sin embargo, alguien presenta el trabajo de Monteverde en un concurso organizado por la ¨Marx Brothers Inc.¨ de Hollywood, donde recibe el primer premio como obra humorística, resultando seleccionada como guión para una película cómica que obtuvo el Óscar.
A pesar de haber recibido una considerable suma de dólares y el reconocimiento del público y la crítica especializada, Ángel Monteverde no fue feliz

sábado, 15 de agosto de 2009

LA ÚLTIMA PELEA, por Alfredo ¨Terremoto¨ Benítez


Si el viejo Rosales no se hubiera muerto yo podría haber llegado más lejos. Campeón del mundo no, no se, pero sudamericano capaz que si. No fui campeón argentino porque justo quince días antes de la pelea se murió Rosales.
Lo que pasa es que desde que me vine de Formosa, el viejo siempre estuvo. Me acuerdo como si viera una película cuando me bajé del tren. ¡Que quilombo!. Toda la gente que había visto en mis once años no era ni la mitad de la que había en la estación ese día. Empecé a caminar con mi bolsito colgado, sin saber para donde ir, chocando con todos y llorando. Estaba asustado y sabía que mi vieja y mis hermanos no iban a venir. No alcanzaba la guita para otro pasaje y yo, que era el mayor, vine para ver si podía conseguir algún laburo. La vieja no podía darnos de comer a todos. Mi viejo se había muerto un año antes por el escabio.
Buenos Aires en invierno es jodida para el que no tiene donde vivir. Me senté en la vereda, contra una pared, para dormir un rato. No tenía sueño, pero si me dormía podía ser que se me fuera el hambre.
Al rato apareció el viejo.-¿Qué hacés en la calle, pibe? Te vas a morir de frío.
Don Antonio Rosales me llevó para el club. Le conté mi historia y me puso a trabajar con él entrenando boxeadores. Entrenando y enseñando a boxear él, yo limpiaba un poco y le hacía los mandados. Me gustó el boxeo y empecé a aprender. Rosales se encariñó conmigo y en poco tiempo yo era su favorito.
Cuando me clasifiqué para las olimpiadas el viejo estaba mas contento que yo. Justo dos días antes de viajar me agarra el sarampión. ¡Que mala suerte! ¡Sarampión! ¿La podes creer?
Por esa época conocí a Mariana. Ella trabajaba por horas en la casa de un tipo de una embajada. Nos pusimos de novios y al tiempo nos fuimos a vivir juntos a una casita de Wilde, que me alquiló un amigo de Don Antonio.
A Mariana le daba miedo que boxeara, pero la verdad es que yo le ganaba a todos los que me ponían adelante, hasta que no pudieron rajarme más y me dieron la pelea por el campeonato argentino de los medianos.
Me entrené mejor que nunca, estaba seguro de que al Bocón Lozano le sacaba el título, pero dos semanas antes de la pelea, al viejo le dio un infarto ¡y se murió!
El sábado el club estaba lleno y aunque Lozano era el campeón, yo era el favorito. Perdí por un campo. Cuando empezó la pelea, ya me quería ir. Miraba al rincón y no estaba Rosales. No sabía que hacer. Quería que termine. Cuando dieron el fallo no me importó perder. Me fui al vestuario a llorar, pero no por el resultado. Lo extrañaba al viejo y saber que no lo vería más me provocaba una angustia insoportable.
Seguí boxeando porque no sabía hacer otra cosa y ya habían nacido los mellizos, pero yo no era ni la sombra de lo que fui. Perdía más de las que ganaba.
Mariana no quería que agarrara esta pelea, pero le prometí que era la última. Me ofrecieron buena plata para enfrentar a Marcos Chavares, un invicto bastante bueno. Apenas empezó la pelea me di cuenta de que éste pibe, en otro momento, no me ganaba ni mamado, pero el tiempo pasa y las piñas que antes esquivaba, ahora me llegaban. La derecha que me tiró, la vi venir, pero ya no tengo los reflejos de antes. La vi venir pero me la comí igual Me contaron diez, pero podrían haber llegado a mil. Fui del vestuario a la ambulancia y de la camilla al quirófano.
La operación terminó. Me doy cuenta porque ya no siento ningún dolor y me sacaron ese tubo de la garganta que me molestaba para respirar. Las luces del quirófano deben ser más potentes que las del ring, porque veo que todo brilla aunque tengo los ojos cerrados.
Huy, Rosales! ¿Qué hace acá don Antonio? ¿Cómo lo dejaron entrar? ¡Que alegría verlo, querido! ¡Está igualito!. Si, Don Rosales, voy con usted. Vamos viejo, voy con usted…

viernes, 7 de agosto de 2009

Historia de la amistad entre Paul Hagner y Joan Lluc Riusec, por monseñor Jaime Roitman

Paul Hagner ha quedado en la historia como el más grande escritor analfabeto de todos los tiempos. Nació en Limerick, Irlanda, aunque él se refería a su país como Eire y se jactaba de estar emparentado con Eamon de Valeria, un importante líder de la independencia que fue, además, el autor de la constitución irlandesa.
Paul era hijo de Pádraic Hagner, un minero que llevaba ese nombre en homenaje a San Patricio y de Deirdre O´Connor, una hermosa joven que los abandonó cuando Paul tenía seis meses.
Pádraic, tras la partida de su esposa, se mudó a Middleton y se dedicó al alcohol, pues vendió la mina y compró acciones de Middleton Whiskey, una de las marcas más prestigiosas del mundo. Poco tiempo después reincidió en el matrimonio al casarse con Caitlín Jamesson, heredera de otro famoso clan productor de Irish Whiskey.
La nueva familia, multimillonaria, tuvo tres hijos, dos niñas y un varón, pero Paul nunca fue querido por su madrastra. Como en el cuento de Cenicienta, el pequeño era tratado como un sirviente. Nunca fue a la escuela y trabajaba de sol a sol (aunque algunos dicen que desafinaba y trabajaba de Sol a Re). El padre, para no contrariar a su esposa, nunca demostró afecto por su hijo. Es probable que, inconcientemente, lo culpara por el abandono de Deirdre.
A los trece años Paul se escapó de su casa y consiguió llegar al puerto de Cork, desde donde logró viajar a Londres. Estuvo algunos años en esta ciudad haciendo varios trabajos que le permitieron sobrevivir y se puso en contacto con otros irlandeses entre los que se encontraba Liam Mc Nealy, joven revolucionario que deslumbró a Paul con su discurso y su coraje. Llegaron a tener una gran amistad y los dos perseguían los mismos ideales. Una tarde de agosto, Liam fue asesinado en Belfast, ciudad a la que había viajado encabezando un grupo de activistas.
Paul se quedó solo nuevamente y sumido en la tristeza, consiguió un contrato para trabajar en un buque de pasajeros que partía rumbo a América.
Es durante ese viaje que conoce a quien sería la figura más trascendente e influyente en su vida, casi su padre adoptivo, el pintor catalán Joan Lluc Riusec.
Es Riusec (se pronuncia Riusech y significa río seco) el que inicia a Paul en el mundo de las artes. Primero intenta enseñarle a pintar, pero el joven no poseía el menor talento para esta disciplina. Prueba entonces con la música, pero el muchacho carecía del oído necesario para transitar por los caminos de la melodía. Aunque resulte paradójico, el joven analfabeto se revela como un creador de valía en el campo literario.
Todas las tardes Paul le narraba sus pensamientos a Joan Lluc y éste escribía lo que el muchacho le dictaba. Así se sucedieron situaciones complicadas, como cuando Riusec perdió el cuaderno con las obras que Hagner le había dictado la última semana y trataba de decirlas de memoria, cuando Paul le pedía que se las leyera. El catalán no se caracterizaba por tener una gran retentiva y fue así como la novela ¨Expedición macabra¨ fue mentirosamente releída gran cantidad de veces a pedido de Paul y en cada lectura sufría modificaciones adjudicables a los olvidos de Riusec. Finalmente Hagner resolvió cambiarle el nombre para hacerlo más ajustado al argumento, quedando como título definitivo ¨ Las locas vacaciones del Dr. González ¨.


Historiadores agrupados en el ¨ Círculo de admiradores de Joan Lluc Riusec ¨ sostienen que en realidad, el pintor catalán jamás transcribió los pensamientos de Paul Hagner, sino que mientras el joven le dictaba, él escribía sus propios trabajos literarios. Decían tener pruebas de unas líneas que el iletrado artista había pronunciado así: ¨…el trabajo era difícil y extenuante…¨ y que Riusec dejó escrita de la siguiente forma: ¨ la grácil doncella se ruborizó y pidió disculpas ¨
Por su parte, el fans club de Paul Hagner creía que los pensamientos del ilustre irlandés no fueron llevados al papel con el brillo que merecían, porque el pintor catalán se oponía totalmente a que Hagner aprendiera a escribir para poder sabotear sus obras, pues sostenían que, aunque Riusec le tenía un sincero afecto también lo envidiaba profundamente.
Seguramente ambas posturas estaban equivocadas. Es difícil para la humanidad aceptar el sincero cariño que estos dos hombres se profesaban.
Paul Hagner dio muestras de alteraciones mentales que terminaron por hacer necesaria su internación. Al principio se trataba de alucinaciones, luego descuidó su aseo personal y hablaba sólo, aunque es generalizada la creencia que sus mayores indicios de insanía se expresaban en sus dictados.
El pintor catalán se mantuvo siempre junto a su amigo hasta que finalmente, el irlandés revolucionario falleció.
La calidad pictórica de Joan Lluc Riusec, nunca estuvo en discusión, había coincidencia acerca de su pobreza. Sin embargo, en su última época, el catalán generó un estilo que hizo escuela. Toda su vida había sido un fiel exponente del realismo, con obras de una minuciosidad casi fotográfica. En su etapa final, llevó al extremo esas características que siempre lo distinguieron, pero abordó temas que se volvieron de difícil interpretación para sus seguidores. Así, por ejemplo, llegó a generar una verdadera conmoción religiosa e inclusive científica cuando exhibió su obra ¨ El Alma ¨, que representó fielmente en cada detalle. El mismo efecto causó ¨ El Paraíso y el Infierno ¨ que, según dicen, no dejaba ver diferencias significativas entre ambos paisajes.
La muerte de Riusec se encuentra envuelta en una gran incógnita. El artista viajó a Cataluña para dar una conferencia, invitado por la Universitat de Barcelona.
Sin darse cuenta, dejó su reloj de bolsillo sobre la estufa del cuarto del hotel, y partió a una cena que, en su honor, se realizó en los salones del Ayuntament. Durante el día siguiente, no se vio salir de su cuarto a Riusec y su cuerpo sin vida fue hallado por la noche con dos puñaladas en la espalda. Se encontró un manuscrito que decía: ¨ Vierais que forma tan extraña ha adoptado el reloj que olvidé sobre la estufa. No encuentro manera de explicárosla, mejor os hago un boceto para que podáis observarlo ¨El joven que encontró el cadáver, un tal Salvador Dalí, dijo no saber nada del dibujo al que Riusec hacía referencia.